La palabra Paleo es cada vez más y más conocida. En los supermercados ya se van viendo aperitivos con el nombre de “paleo” en ellos, en los bares hay dulces “paleo” para acompañar el café y hasta en los restaurantes encontramos “platos paleo”.

Parece que ser paleo está de moda y es que mucha gente asocia las palabras “libre de gluten”, “sin gluten” y “gluten free” a seguir una dieta paleolítica, primal o evolutiva. Es cierto que cuando optas por este tipo de alimentación se destierran los cereales de nuestra vida pero, ¿es eso únicamente lo que nos hace “Paleo”?

Qué es ser Paleo

Muchísimas veces, cuando hablamos sobre ser Paleo, nos referimos únicamente a la dieta alimenticia que seguimos. Desde mi punto de vista, quedarnos únicamente con eso es no aprovechar al máximo su potencial. Para mí, ser Paleo no es únicamente seguir una dieta libre de cereales, legumbres, lácteos, azúcar y alimentos ultraprocesados. Para mí, ser Paleo es un estilo de vida que marca mi día a día, desde que me levanto hasta que me acuesto.

Supongo que todos estaremos de acuerdo en que nuestro cuerpo, por norma general, responde perfectamente bien a la dieta Paleo porque está genéticamente adaptado a ella. De hecho, para lo que no está preparado es para el tipo de comida que la industria alimentaria nos quiere vender. Entonces, ¿por qué damos por sentado que nuestro cuerpo está preparado para pasarse sentado 8 horas diarias delante de un ordenador en un despacho con luz artificial para luego llegar a casa y seguir sentado en un sofá mientras vemos la televisión? ¿No resulta un poco incongruente pensar que seguimos una dieta ancestral, con todo el bien que nos hace, con un estilo de vida moderno y sedentario, que no hace más que enfermarnos?

Si queremos seguir el tipo de alimentación que tenían nuestros antepasados, ¿no sería también lógico seguir su estilo de vida? No estoy diciendo que nos vistamos con taparrabos, salgamos a cazar y vivamos en cuevas. Tampoco estoy diciendo que dejemos de lado las comodidades que nos ofrece la vida moderna. De lo que estoy hablando es de aprender de nuestros antepasados y seguir una serie de hábitos y principios que realmente son muy beneficiosos para nuestra salud. Tener, en definitiva, un estilo de vida Paleo.

Estilo de vida Paleo

Una vez se piensa en ello, los hábitos a adquirir en nuestro día a día son muy sencillos. Se trata de ponerse en la situación de un habitante de hace miles de años o, sin tenerse que ir tan lejos, de algún miembro de una tribu ancestral actual que ha mantenido las costumbres desde entonces.

Éstas son las siguientes:

  • Tener una dieta equilibrada. Primar la comida real debería ser ya innato en nosotros, así como el saber rechazar aquellos alimentos que sabemos que no nos convienen. ¿Esto es así el 100% de las veces? No. Somos seres humanos y de vez en cuando caemos en las tentaciones. Lo importante es hacerlo bien el 90% y ser muy conscientes de lo que comemos y bebemos.
  • Tomar el sol diariamente. La vitamina D es muy necesaria en nuestro organismo y necesitamos exponernos al sol diariamente. Recientemente se ha descubierto que tan peligroso es excederse a la exposición solar como carecer de vitamina D por evitar el sol. Con unos 10 minutos diarios a la hora de máxima exposición debería sobrar. Desgraciadamente, a esas horas solemos estar trabajando en una oficina y no podemos salir a tomar el sol. O bien vivimos en un clima donde el sol raramente asoma entre las nubes. En este caso, lo mejor es consultar con un médico la opción de suplementar.
  • Actividad física. Nuestro cuerpo necesita movimiento. Tenemos una potente máquina diseñada para moverse y no para permanecer sedentaria. Muchos de los dolores que sufrimos son debidos a permanecer demasiadas horas sentados con una mala postura. No es necesario machacarse durante horas y horas en el gimnasio. Dependiendo de nuestra forma física, con salir a caminar diariamente a buen ritmo sobra.
  • Contacto con la naturaleza. Vivimos en un mundo tan civilizado que muchas veces no sabemos ni a qué huele el aire puro o la hierba mojada. Vivimos en ciudades contaminadas y pisos asépticos que contribuyen a enfermarnos causándonos alergias. Nos hemos alejado de nuestro entorno natural por comodidad sin caer en la cuenta de los peligros que este entorno artificial conllevan. Lo ideal es salir de la ciudad y pasar unos cuantos días en el campo, pero como lo ideal no siempre es posible, también es buena idea pasear por algún parque cercano, dar una vuelta a la orilla del mar, etc.
  • Pasar tiempo de calidad con nuestra familia y amigos. Seguro que muchos dedicamos una gran parte del día a estar junto a nuestros seres queridos. Y seguro que gran parte de ese día está destinado a sentarse junto a ellos mientras vemos la tele, navegamos con el móvil o estamos utilizando el ordenador. Durante este tiempo, ¿cuántas veces conversamos con la gente que queremos? Pasar tiempo de calidad con la familia y amigos quiere decir dedicar unos momentos al día a estar con ellos al 100%, a compartir momentos, experiencias, conversar tranquilamente y olvidarnos de la tecnología durante esos minutos.
  • Estresar el cuerpo. Aunque suene raro, meter estresantes a nuestro cuerpo de vez en cuando es muy beneficioso para nuestra salud. Pasar de vez en cuando algo de frío o de calor, ayunar una vez por semana, entrenar hasta el fallo, etc. es útil para evitar que nuestro cuerpo se acomode a una vida fácil y, de esta manera, le añadimos estímulos para que desarrolle las estrategias necesarias para enfrentarse a esas situaciones en el futuro. La idea de estresar el cuerpo es volverlo más tolerante a dichas circunstancias que nos pueden venir de improviso, como cuando un día se vuelve más frío de repente y se nos ha olvidado el abrigo en casa.
  • Descansar: el descanso es, quizá, lo que más olvidado tenemos en nuestra vida moderna. ¿Cómo vamos a descansar si todo se necesita para ayer? Vivimos estresados y agobiados. Tenemos que tener carrera, máster, saber idiomas, progresar en el trabajo, seguir formándonos, etc. Y eso se traduce en hacer, o querer hacer, muchas cosas en el día. Pero las horas del día son limitadas y, por tanto, para ganarle al día y sacarle más provecho, le quitamos horas al descanso. Creo que es uno de los peores errores que podemos hacer. Descansar es muy necesario. Es lo que necesita cuerpo y mente para regenerarse y permitirnos seguir con energía al día siguiente. Privarnos de esta necesidad y abusar de bebidas energéticas para compensar la falta de descanso puede llegar a ocasionar graves problemas de salud.

Conclusiones

La vida Paleo es, en definitiva, una vida sencilla que nos proporciona el bienestar necesario para sobrevivir en esta era moderna. Si cada día vamos aplicando e introduciendo poco a poco, casi imperceptiblemente, cada uno de estos cambios, notaremos que nuestra vida y nuestra salud mejoran, llenándonos de bienestar y de buen humor y, por lo tanto, seremos mucho más felices.

Ser Paleo no es una dieta. Es un cambio permanente en tu estilo de vida.