Vivimos en un mundo extraño. Estamos en la cúspide del desarrollo tecnológico. Enfermedades que hace no mucho suponían la muerte ahora no son más que unas pocas visitas al hospital. Distancias que se tardaban años en cubrir ahora se pueden hacer en una simple tarde. Dispositivos que serían considerados magia ahora no son más que cosas mundanas.

Sin embargo, a pesar del asombroso avance de la tecnología, tenemos la misma mente de siempre. Una mente que no está preparada para el mundo en el que vivimos. Cada vez que miro a mi alrededor veo a gente con problemas: estrés, ataques de ansiedad, agobios por querer abarcar más de lo humanamente posible, el incombustible deseo de querer siempre más, las odiosas comparaciones con tus familiares cercanos, amigos o compañeros de trabajo.

Tristemente, muchos de ellos creen que la felicidad está a la vuelta de la esquina. Si tuviera un deportivo ligaría más. Si tuviera el trabajo de mi jefe podría llegar a fin de mes sin problemas. Si pudiera comprarme el nuevo Iphone mi vida sería mejor. Si tuviera un ordenador más rápido seguro que podría entregar los proyectos a tiempo. Si pudiera ir a cenar a ese nuevo restaurante seguro que mis compañeros de trabajo me envidiarán… y así con infinidad de cosas

He de confesaros que yo también lo he sufrido durante gran parte de mi vida. Uno de nuestros mayores problemas es que no tomamos decisiones en lo que sabemos que nos hará feliz a largo plazo, tomamos decisiones en lo que creemos que nos hará feliz ahora. Eso conlleva ciertos comportamientos y hábitos que a lo largo del tiempo impactan en múltiples aspectos de nuestra vida: financiera, familiar, sentimental, profesional, etc. El entorno tampoco ayuda, las películas y series venden un ideal de felicidad y de éxito en la vida que raramente nosotros podemos emular. Si lo intentamos lo más seguro es terminemos sumidos en la frustración, o peor aún, en la depresión.

Es muy complicado romper esos pensamientos, esas rutinas. Las tenemos con nosotros desde que somos pequeños y suelen ser reforzadas por nuestro entorno. En mi caso necesité irme a vivir a más de 2000 kilómetros y pasar uno de los tiempos más tristes de mi vida para poder discernir entre lo accesorio y lo necesario. Me dió la determinación necesaria para volver a tomar el timón de mi vida e ir un paso más allá. Espero que aquí podamos descubrir juntos cómo separar entre lo accesorio y lo necesario sin que tengáis que pasar por una experiencia como la mía.

En fin, este es el mundo en el que vivimos, sin un manual para navegar por el. Cómo hemos terminado asi es un cúmulo de circunstancias de las que tristemente rara vez somos responsables. Pero hay algo de lo que sí somos responsables, de cómo esas circunstancias afectan nuestros comportamientos y nuestros pensamientos y qué acciones tomaremos para cambiarlos. Yo conseguí romper las cadenas de la sociedad moderna y mi vida dió un giro de 180º. Si yo pude lograrlo, vosotros también podréis. Únete a Mr. Frugal y descubre cómo mejorar tu vida.