Salir de casa nos reporta muchos beneficios, ya sea porque nos ayuda a despejar la mente, porque nos exponemos a los elementos, recibimos la tan apreciada vitamina D, mejoramos la salud de nuestros ojos y nuestra piel… Sin embargo, muchas veces tenemos problemas a la hora de pasar tiempo al aire libre debido a que trabajamos muchas horas y, en ocasiones, no salimos de la oficina ni para ir a comer.

La rutina de mucha gente es levantarse, coger el coche, llegar al trabajo, currar las 8 horas diarias (si tienen suerte), volver a coger el coche y para casa. Los fines de semana, que deberían estar destinados a nuestros pasatiempos favoritos, los solemos dedicar a descansar encerrados en casa viendo una película o leyendo en el sofá. Y así, semana tras semana.

¿Qué hacer entonces?

Lo ideal, desde luego, sería poder dedicar la mayor parte de nuestro tiempo a actividades al exterior y, si puede ser en lugares naturales, mejor que mejor. Por desgracia, lo ideal está bastante alejado de la realidad. Hoy voy a contaros los truquitos que utilizo para poder pasar más tiempo al aire libre.

  • Dejar el coche a un lado.

Nunca he sido amiga del coche como transporte para distancias cortas, sobre todo si éstas son en ciudad. Si al lugar al que quiero ir puedo llegar andando, iré caminando hasta llegar a él. Esto me ha reportado beneficios, no solamente para mi salud, sino también para mi economía.

Otra alternativa es utilizar la bicicleta, ya sea propia o bien las de alquiler que se han puesto tan de moda últimamente. Es una alternativa muy cómoda ya que permite desplazamientos muy rápidos.

Si no se puede llegar caminando y la bici no es lo tuyo, mi siguiente alternativa preferida es utilizar el transporte público. Vale, si cojo un autobús no estoy incrementando mucho el tiempo que paso a la intemperie con respecto al coche, ¿no? Aquí tengo en cuenta el desplazamiento a pie hasta la parada de autobús, metro, tranvía o tren más cercana, así como el trayecto desde la parada hasta el destino. Si está demasiado cerca, siempre puedo ir andando hasta la siguiente parada y bajarme en la parada anterior.

O, por ejemplo, si veo que acabo de perder el autobús delante de mis narices y sé que hasta dentro de 10 minutos no va a venir el siguiente, lo que me gusta hacer es caminar hasta la siguiente parada. Así, el tiempo se me pasa más rápido que si estuviera quieta esperando y, si hace frío, me permite entrar en calor. Son todo ventajas.

Por último, si el coche es inevitable, mi consejo es aparcar un poco lejos. Ya sé que es más fácil decirlo que hacerlo. Por lo general, aparcamos el coche en el único hueco libre que hay y, además, damos las gracias, pero en caso de ser posible, no está de más ponerlo en práctica.

  • Dar paseos

Reconozco que salir a la calle por el simple hecho de pasear me encanta, pero detesto hacerlo sola ya que me siento muy tonta. Es una estupidez, lo sé, y debo de aprender a disfrutar de los largos paseos en solitario. Mientras tanto, busco gente para pasear, ya sea la familia o algún amigo. Pasear con más gente es muy agradable ya que se socializa (recordemos que hay que pasar tiempo de calidad con nuestros allegados) pero, lo más importante, es que te has comprometido con esa persona quedando a una hora para caminar y, por lo tanto, hay que cumplir el trato (un pacto muy agradable, por otra parte).

Otra alternativa es dar paseos a sitios concretos por objetivos. Un ejemplo es ir caminando tranquilamente a la cafetería que mejor café tiene de la ciudad y que está a 30 minutos de casa. Puedes mirarlo como una recompensa al esfuerzo o bien como una parada técnica para continuar con la vuelta a casa. Mientras salgas a dar ese paseo, cualquiera de las opciones es válida.

  • Hacer picnics

Planificar un picnic fuera de casa siempre es una grata experiencia. Puedes ir con la pareja, con la familia, con los amigos o, incluso, tú solo. No hace falta irse a la montaña o a algún lugar especial para realizar el picnic. Seguro que en tu ciudad hay algún parque lo suficientemente grande para albergar una manta y tus tuppers. Es una manera sencilla y económica de hacer algo diferente los fines de semana, en especial cuando hace buen tiempo.

Si la idea del picnic no te convence por lo que sea, pero dispones de un balcón o una terraza en la que quepa una mesa, prueba a realizar una de las comidas en ella. Imaginate levantarte el domingo y tomarte el café recién hecho recibiendo el agradable sol de la mañana en la cara y una brisa fresca para ayudarte a despertar. Puedes no imaginártelo y hacerlo directamente.

  • Leer en un parque

Similar a hacer picnics, por qué no aprovechar para sacar el libro, ya sea digital o analógico, y tomar el sol mientras se realiza un pasatiempo tan maravilloso. De hecho, hasta se puede combinar el hacer un picnic y, tras comer, en lugar de echarse la siesta, pasar el tiempo leyendo tu libro favorito.

Al igual que en el punto anterior, cualquier lugar es bueno para ello: la playa, la terraza, el balcón…

  • Tomar el café en la terraza del bar

Algo tan tonto como tomarse el café en el exterior, ya estemos solos o con amigos, nos puede ayudar a pasar algo más de tiempo a la intemperie de una manera de lo más agradable. Personalmente, es una de mis preferidas y siempre que puedo la pongo en práctica.

  • La calle es tu gimnasio

¿Eres de los que, cuando llega al gimnasio, va directamente a la cinta de correr? ¿Por qué no cambiar ese hábito y correr por las calles o parques de la ciudad? Ahora que se están poniendo cada vez más de moda los parques calisténicos, comprobar si en tu vecindario hay alguno cerca también sería una buena opción.

Ir a un parque a entrenar tus ejercicios tampoco sería una mala opción. No sería la primera vez que veo un grupo practicando yoga en la hierba de un parque así que, por qué no llevarse una toalla y comenzar con las flexiones, sentadillas, etc? Si eres de los que les da reparo hacer algo tan “extravagante” como lo propuesto anteriormente, el patinaje o la bicicleta serían opciones válidas y muy aconsejables.

  • Ir de camping de vacaciones

¿Por qué no elegir la tienda de campaña pasar pasar las vacaciones, ya sea un puente o una semana en verano? Sí, ya sé que la tienda de campaña en agosto puede no sonar muy agradable, pero también depende del destino que elijas. Si hay algo que siempre me saca una sonrisa al recordar son las cenas con mis padres cada vez que pasaba las vacaciones en un camping. La comida, muy sencilla, tenía un sabor diferente y muchísimo más rico que cuando se preparaba en casa.

La tienda de campaña es la manera más sencilla de estar al aire libre prácticamente las 24 horas del día, ya que solamente un par de telas te separan y protegen de la intemperie.

  • Deportes de aventura

Quizá sea la opción más extravagante de todas y que difícilmente se puede poner en práctica, pero si tienes la oportunidad de hacer senderismo, escalada, piragüismo, vela, etc. no lo dudes y aprovecha la oportunidad.

Ahora que os he contado cuáles son los trucos que utilizamos en casa para poder disfrutar del exterior, es vuestro turno de contar cuáles son los vuestros. ¡Estoy deseando leerlos!