Hace ya bastante tiempo vi una película que tenía una idea que me pareció muy original en su momento. Se llamaba “El Precio del Dinero”. La idea es que al trabajar te dan tiempo de vida, que puedes luego usar para comprar lo que necesites,. ya sea un desayuno, un café o pagar el alquiler.

A decir verdad, esta genial idea era una excusa para poder meter acción a raudales, la cual nunca me parece mal para cuando tu mente quiere desconectar. Del protagonista podríamos decir que era seguramente tu vecino de al lado, viviendo al día, ganando lo suficiente para sobrevivir hasta su siguiente salario. Bueno, miento, al ser protagonista de una película adquiere el poder de molarse mucho, ya sea conduciendo deportivos, ligando o jugando al póker.

Cartel del precio del dinero

Sostener una pistola con pose de malote también cuenta como molarse

Al final de la película, el protagonista consigue una enorme cantidad de dinero que da a los más pobres para que puedan dejar de ser clase obrera, consiguiendo así sumir el mundo en el caos. Imagino que ésta es la idea con la que la mayoría de gente se queda: Si das mucho dinero a la gente, ésta deja de trabajar y el mundo tal y como lo conocemos se termina. Personalmente, yo no coincido con esta idea. Creo más bien que, si a la gente le das mucho dinero, se lo gastaría rápido y al cabo de unos meses todo volvería a la normalidad. Sólo hay ver qué ocurre con la gente a la que le ha tocado grandes premios de lotería. Hay muchos artículos y estudios que hablan de ello. He decidido enlazar este artículo ya que aporta enlaces a los citados estudios.

En fin, la idea que realmente me gustó es la de que el salario que te dan es en realidad tiempo de tu vida. Al principio me extraño mucho. Por aquel entonces el dinero era como algo más abstracto. En mi caso, si eras menor de 18 años, la abuela te daba un billete de contrabando o los padres te daban la paga. Cuando rondabas ya la veintena, pues trabajabas y al final de mes tenías un ingreso en la cuenta, destinado mayormente a cervezas y pizza. Mi yo veinteañero no pensaba mucho en el futuro.

Un brazo mostrando el dinero y tiempo de vida que te queda

Todo tu dinero en verde fluorescente en tu brazo. Mal asunto si quieres mantenerlo en secreto.

Fue ya cuando acabé la universidad y ya me acostumbré a la rutina de trabajar indefinidamente cuando la idea fue cobrando más sentido. Al fin y al cabo, pasaba 8 horas sentado en una silla haciendo lo que me mandaba mi jefe. La verdad es que el trabajo era entretenido, pero aún así muchas veces me sentía que no se recompensaba realmente la calidad ni cantidad de trabajo, solo estar ahí. Esa sensación se incrementa por el hecho de que siempre hay una cantidad infinita de trabajo, siempre hay más cosas para hacer. Con suerte te podrás ir a tu hora y, si no, pues te quedarás hasta que termines lo que toca.

Todo eso hace que sienta que realmente el salario al final de mes sea tiempo de mi vida, así que tiene sentido pensar en todos los gastos como tiempo de vida (u horas de trabajo) que has invertido en conseguirlo. Creo que esta idea es muy útil y aplicarla me ha permitido reducir en gran manera los gastos superfluos. Considero que deberíais de aplicarlo vosotros también si queréis ser más frugales.

Ahora vamos a ver un ejemplo de hábito y su coste en tiempo de vida. Es un ejemplo personal, de mi primer trabajo en el mundo startup. Por aquel tiempo era un mileurista y todos los días me iba a tomar un almuerzo con tostadas que me costaban 2´5 euros. Luego, tras comer, me iba con los compañeros al bar de al lado a tomar un cafecito con leche que eran 1´25. Me terminaba gastando 3,75 euros todos los días, que al final de mes sumaban unos 75 euros.

¿Cuánto tiempo de trabajo es eso? Teniendo en cuenta que en mi etapa final ganaba 1000 euros al mes por jornada completa, nos da que un dia de mi esfuerzo eran 50 euros (sin incluir fines de semana). La pregunta real es, ¿merece la pena trabajar un día y medio al mes para tener tostadas y un par de cafés? Pues depende de cada uno. A mi yo de aquel entonces le daba igual. Mi yo de ahora se horroriza con ese derroche.

Deliciosas tostadas con café y tomate

Difícil resistirse a esto. Si puedes resistir, prueba a ponerle jamón encima.

Lo importante de todo esto es que calcular los gastos de esta manera te aleja de un número abstracto y te permite entender mejor el coste real de tus decisiones. Sólo entendiendo mejor dicho precio, puedes tomar mejores decisiones en el presente que te acerquen a tus objetivos a largo plazo.

Antes de terminar voy a poner un ejemplo de mi círculo de amistades que ilustra perfectamente este punto y que también me ayudó a cimentar esta idea. En este caso mis amigos estaban comentando si era una buena inversión contratar a una persona unas horas a la semana para limpiar la casa. Este es el extracto importante de la conversación:

A: Me encanta que venga una persona a limpiar el hogar todas las semanas. Viene un par de horas y la casa está siempre impecable y no me tengo que preocupar de ello. Me libera mucho tiempo.

B: Paso de pagar a una limpiadora por dos horas lo que a mi me cuesta una mañana de trabajo. Para eso trabajo menos un día y ya limpio yo mi casa… y ahorro dinero.

En conclusión, tratar de alejarse del dinero como algo abstracto y pensar en él como algo concreto, como el número de horas que tienes que pasar en el trabajo, haces que seas más consciente del auténtico precio de adquirir bienes o servicios. También es muy recomendable ver el coste real de tus hábitos de esta manera, ya que pueden significar un gran ahorro a la larga.

Nota adicional: Las tostadas y el café tuvieron un coste total aproximado de 1350 euros al final del año y medio. Así que un hábito tan tonto como este me costó más de 1 mes de salario en año y medio. Aplicando la fórmula del señor del mostacho (link aquí) y asumiendo que hubiera seguido con mi hábito, éste habría tenido un coste total de 12.975 euros a 10 años. Nada mal por un poco de café y pan.