Movernos es una parte fundamental de nuestras vidas. Todos nos movemos por diferentes motivos. Ya sea para ir a trabajar, quedar con los amigos, visitar a la familia, comprar en el supermercado, hacer turismo  o dirigirse a la montaña para disfrutar de la naturaleza. Por ello es muy fácil que el transporte se lleve una parte importante de nuestro tiempo y de nuestro presupuesto. Por consiguiente, ésta es una área en la que deberemos de ser siempre muy conscientes de nuestros hábitos para tratar de ver si lo estamos haciendo lo mejor posible o si, por el contrario, debemos hacer cambios para tener una vida mejor.

En un mundo ideal el transporte perfecto sería andar. Todo nos quedaría relativamente cerca, a una agradable distancia entre 0 a 15 minutos, con lo cual no necesitaríamos ningún otro tipo de vehículo. Si andar 15 minutos te parece un mundo y no tienes problemas de salud, deja de leer y ponte a caminar. En esa utopía no necesitaríamos ni tan siquiera una bicicleta o el transporte público. Si algún día tuviéramos la necesidad de ir más lejos, seguramente sería por motivos excepcionales. Necesitando de un taxi en caso de emergencia, o en caso de ser por ocio, el transporte público y/o la bicicleta. Lo importante es que no necesitaríamos tener un coche para dar vueltas tontamente por la ciudad para cosas que podemos hacer andando.

Desafortunadamente, creo que muy pocos pueden vivir en este mundo ideal, así que nos toca alcanzar siempre compromisos. Por ello nos debemos hacer la siguiente pregunta: ¿Qué es lo más importante para mí? Para todo este tipo de preguntas, Mr Frugal te recomienda que te tomes tu tiempo para reflexionar. De paso, aprovecha y plantéate qué hábitos te gustaría cambiar para mejor. Por ejemplo, dejar de ir a todos lados en coche e ir en bicicleta o en transporte público.

En la pregunta anterior, cada cual tiene una respuesta diferente, ya sea tener el trabajo cerca, o el colegio, o quizás la familia. No hay una respuesta buena o mala. En mi caso, gracias a la maravillosa burbuja del alquiler, ya me doy por satisfecho con tener un apartamento que no se caiga a pedazos, un supermercado y un gimnasio cerca, además de poder ir a trabajar en bicicleta.

Por todo ello, para transportarse de manera frugal en el día a día, hay que tener muy claro qué aspectos queremos potenciar y tratar de buscar la manera de conseguirlo. Espero que esos objetivos sean disminuir o eliminar el uso del coche en nuestro día a día para reemplazarlo por una bicicleta o ir andando. En caso de que no quede más remedio, utilizar el transporte público en la medida de los posible.

Usar el coche para todo, a parte de hacerle un flaco favor a tu salud física y mental, sólo hace que te acomodes y te dejes una gran parte del dinero en él. Dinero que podría estar mejor en otro lado. Si se te hace muy difícil renunciar a tu BMW para ir a comprar el pan pero no llegas a fin de mes, quizás (ojo, solo quizás) leyendo el maravilloso libro de “el millonario de la puerta de al lado” de Thomas Stanley puedas comprender qué está ocurriendo.

También hay que tener presente que muchas veces, para ahorrar dinero y tiempo, mudarse de casa puede ser una gran opción. Si estás cansado de tener dos coches para que cada persona de la pareja pueda ir a trabajar, quizás mudarse cerca del trabajo de uno y vender el coche sobrante pueda hacer maravillas a tu vida. Si estas agotado de esperar en los atascos en tu coche al llegar a la oficina, ¿qué tal si lo cambias por una moto? O mejor todavía, por una bicicleta, ya sea eléctrica o no. Si te has propuesto ir a trabajar en bicicleta pero siempre acabas cogiendo tu coche, ¿no sería mejor que escondieras las llaves o se las dieras a un amigo de confianza durante la semana para ahorrarte las tentaciones?

Hay muchas opciones para mejorar tu vida y lo que has hecho hasta ahora no tiene porqué ser lo mejor. Volviendo de nuevo a Mr. Frugal, a día de hoy no tengo coche y no se me acaba el mundo. Aunque he de confesar que mi transición ha sido gradual. Tras sacarme el carnet de conducir, cogía el coche para casi todo porque tenía que “coger experiencia”. Tras varias experiencias absurdas, en la cuales me pasaba más tiempo buscando aparcamiento que si hubiera hecho el trayecto andando, empecé a ser más consciente de éste absurdo hábito.

Ahora para ir a trabajar necesito 1 hora de bicicleta a la ida y otra a la vuelta. Muchas veces lo hago no porque tenga mucha voluntad, sino porque la alternativa, el transporte público, es peor. Aunque bueno, en mi defensa diré que desde pequeño siempre me ha encantado ir en bicicleta y el viaje de vuelta me ayuda a calmar la mente. También tuve la maravillosa suerte de alquilar un apartamento con gimnasio comunitario y cerca de supermercados. La mayor pega es que está relativamente mal comunicado con todo. Pero esta pega, como os podéis imaginar, no es una de mis prioridades y baja considerablemente el alquiler.

Espero que al leer esto reflexionéis un poco sobre vuestros hábitos de transporte y que los mejoréis. También es bueno que vayáis poniendo vuestras piernas a punto porque cada vez moverse en coche será más y más caro, y mucho me temo que llegará el momento en que desplazarse en coche será un lujo, si es que no lo es ya.