Llevaba tiempo queriendo hacer una comparación utilizando los típicos cereales de la mañana y su alternativa saludable. Tras mucho darle vueltas, caí en la cuenta de que llevo un tiempo desayunando algo que, perfectamente, podría ser su sustituto. Se trata del kéfir de leche con granola casera.

A pesar de que la dieta paleo no contempla los lácteos, con el kéfir se hace una excepción por varios motivos: el primero es que es un lácteo fermentado que se alimenta de la lactosa de la leche. Esto hace que gente intolerante a los lácteos pueda tomar kéfir. Por este motivo, ya existen helados de kéfir para que los intolerantes puedan disfrutar de los helados en verano. En segundo lugar, el kéfir es un probiótico, lo que significa que mejora nuestra microbiota, mejora nuestra digestión y disminuye el estreñimiento. Además, es ideal si salimos de enfermedades que han requerido del uso de antibióticos, ya que ayuda a regenerar la flora intestinal.

Hecha esta aclaración, pasemos a analizar los distintos desayunos.

Cereales

La mayoría de cajas de cereales recomiendan una ración de 30-40 gramos de cereal por cada 200ml de leche. Para este análisis, vamos a coger los típicos cereales de maíz que fueron el origen del mítico desayuno, tal y como vimos en este artículo. Y como leche, cogeremos un vaso de leche desnatada (200ml) porque es la que consume la mayoría de la población.

Cereales vs kefir con granola

Kéfir y granola

Me gusta tomar, en días alternos, un vaso de kéfir acompañado de un puñado de frutos secos y semillas. Otras veces, me preparo una granola como la siguiente:

Granola

Miss Paleo
Tiempo de preparación 5 min
Tiempo de cocción 20 min
Tiempo total 25 min
Plato Desayuno
Cocina Paleo
Raciones 10
Calorías 175 kcal

Equipment

  • Batidora
  • Horno

Ingredientes
  

  • 30 gramos aceite de coco líquido
  • 80 gramos almendras
  • 10 gramos cacao en grano
  • 10 gramos coco deshidratado
  • 70 gramos nueces
  • 20 gramos pipas de calabaza
  • 40 gramos semillas lino, chía, cáñamo

Elaboración paso a paso
 

  • Triturar los frutos secos, las pipas y el cacao en una procesadora de alimentos.
  • Añadir a la mezcla el coco y las semillas.
  • Verter el aceite y remover bien para que se impregne.
  • Hornear a 200ºC durante unos 10 minutos, remover, y seguir horneando otros 10-15 minutos más.
  • Sacar del horno y esperar a que enfríe. Guardar en tarros de vidrio.
Keyword granola, paleo

Como podéis observar, no añado ningún tipo de endulzante. Mi paladar ya se ha acostumbrado al sabor natural de los productos y no echo de menos ni la miel, los dátiles, el azúcar de coco, etc. Por otro lado, evitad utilizar la miel cuando estéis utilizando kéfir ya que las propiedades antibacterianas de ésta eliminan los efectos beneficiosos del kéfir. Al fin y al cabo, el kéfir es un organismo vivo. Los endulzantes, aunque sean naturales, siguen siendo azúcar y siguen generando pico de insulina en nuestro cuerpo.

Cereales vs kefir con granola

Resultado de la comparación

Gráficos2

Como se puede observar, el vaso de kéfir con granola supera en más de 100cal el bol de cereales. Sin embargo, nuevamente el factor de saciedad juega un papel importante, ya que los cereales, por ser poco saciantes, “obligan” a volver a tener otro pico de insulina en pocas horas por la ingesta de más alimentos. Además, es muy difícil que una persona aguante más de 4 horas sin comer si para desayunar se ha metido solamente 200 calorías en el cuerpo y, evidentemente, no está adaptada a realizar ayunos intermitentes.

El porcentaje de grasa tan elevado no es de extrañar. Los cereales solamente aportan carbohidratos y la leche, al utilizar desnatada, es baja en grasa. No voy a perder el tiempo recordando los beneficios de la grasa en nuestro cuerpo, pero sí un recordatorio de los macros en una dieta Paleo estándar.

Proteína: 20%

Carbohidratos: 30%

Grasa: 50%

Uno de los principales problemas que tienen las grasas es su alto valor calórico en relación con el bajo aporte nutricional. Sin embargo, el kéfir es una grasa muy densa nutricionalmente, además de aportar grandes beneficios por ser un fermentado. Otro de sus beneficios es que mejora nuestra piel, los problemas ocasionados por alergias y, además, es muy barato, lo que agrada mucho a Mr. Frugal.

El kéfir es un hongo que se alimenta de la lactosa de la leche. La mayoría de la gente no compra los gránulos, sino que alguien le dona una parte de su kéfir. Después, simplemente se trata de añadirle leche entera, cubrir el vaso/bote de vidrio, y esperar a que la leche empiece a “cuajar”. Como es un ser vivo, el kéfir va creciendo conforme pasa el tiempo y es entonces cuando se puede “mutilar” y donar esa parte a alguien necesitado de kéfir. En total solamente nos gastamos el dinero de la leche y en limpiar el vaso. Es un gasto muy bajo para la cantidad de beneficios que aporta.

Los frutos secos son otra fuente de grasa que me encanta. Aportan una gran cantidad de nutrientes a nuestro cuerpo, sobre todo si los comemos de manera variada, además de asociarse con menores riesgos de sufrir enfermedades del corazón. Por si fuera poco, y al contrario de lo que mucha gente cree, no se asocian a la ganancia de peso. Os dejo un artículo muy útil sobre los frutos secos para aquellos que estéis interesados en profundizar un poco más. 

El contenido de carbohidratos del kéfir y la granola es casi inexistente, y más si lo comparamos con el del maíz. Mucha gente ve el maíz como un vegetal y, evidentemente, no lo es. El maíz es un cereal que, a pesar de no llevar gluten, contiene las mismas carencias nutricionales y los mismos antinutrientes que los cereales. Por otro lado, y como ya os comenté en el artículo sobre el origen de los cereales de maíz como desayuno, los cereales tienen un gran porcentaje de azúcar para hacer el desayuno más palatable y adictivo.

Pasando a la proteína, observamos que ambos valores son similares, ya que principalmente vienen por la leche.

Es cierto que las vitaminas analizadas aquí dan unos valores similares e, incluso, algunos son menores que los de los cereales, como puede ser el Hierro. Sin embargo, en conjunto, el contenido de Omega 3, magnesio, fósforo, folato, melanina, flavonoides, y un largo etcétera, hacen que merezca la pena optar por este desayuno y dejar de lado un bol cargado de azúcar.