El mundo moderno ofrece innumerables ventajas para aquellos que puedan aprovecharlos. Sin embargo, también tiene múltiples desventajas que nos afectan día a día. Uno de estos problemas son las enfermedades comúnmente denominadas del mundo moderno, porque han surgido debido a los recientes cambios de hábitos y de alimentación. Hoy me voy a centrar en el estrés. ¿Quién no ha sufrido estrés en su vida? ¿Quién no ha sentido que el día no tiene suficientes horas para todo lo que quiere hacer? Entre trabajar, hacer deporte, quedar con los amigos, ver un capítulo de tu serie preferida, cocinar, llamar a la familia, leer un libro, comprar algo para cenar, preocuparse por problemas familiares, laborales o monetarios, dormir, etc. vamos a veces como poseídos, como a toda velocidad por la vida.

 

Hoy voy a hablar de una teoría que ilustra muy bien nuestro cambio de mentalidad respecto a un mundo más ancestral, donde teníamos que cazar y recolectar. La teoría se llama “El tigre de papel”. La descubrí leyendo el libro Resilient de Rick Hanson mientras iba en tren al trabajo, ya que hacía demasiado viento para ir en bicicleta. Antes de proseguir, un apunte: si sufres de estrés o sientes que la vida se te hace muy cuesta arriba, también deberías buscar un buen psicólogo que te oriente. Leerte el libro antes mencionado también te ayudará, pero es mejor un buen profesional con quien hablar y que te hará sentir mejor.

Volviendo a la teoría del tigre de papel. ¿Qué es eso? Bueno, para entenderlo bien tenemos que ver cómo ha evolucionado el ser humano y su entorno. Si miramos la historia, nuestros antepasados hasta hace muy poco han sido cazadores recolectores. Esto quiere decir que, si bien nuestro estilo de vida ha cambiado mucho, nuestra mente aún no ha tenido tiempo de adaptarse, por lo que tenemos la mente de un ancestro cazador recolector. ¿Cómo funciona esa mente? Pues lo vemos con el siguiente ejemplo.

 

Imagínate que eres un cazador recolector, 10.000 años atrás buscando alimento para tu familia. Vas andando tranquilamente por el bosque y ves moverse algo en frente tuyo. Te quedas muy quieto y piensas… seguro que es un tigre. Ante esta situación te estresas y te pones en tensión. Solo tienes dos opciones: darte media vuelta y huir o acercarte arma en mano y acabar con el tigre antes de que acabe contigo. SI huyes, el estrés y la tensión te ayudan a correr más rápido gracias a la adrenalina. Si te acercas arma en mano, seguramente descubras que sólo es tu imaginación, con lo cual la amenaza ya habrá pasado. Sin embargo, ¿qué pasa si no te pones en tensión e ignoras la amenaza? Pues que seguramente el Tigre te pille desprevenido y mueras.

 

La teoría se llama Tigre de papel porque siempre estamos viendo amenazas, Tigres, pero en verdad muy pocas veces esas amenazas son reales. Esto conlleva a estar siempre en tensión o estresados, ya sea por problemas laborales tratando con clientes o jefes, falta de tiempo por tratar de hacer más de lo humanamente posible, problemas de relaciones con tu pareja o tus amigos, dificultades para llegar a fin de mes, etc. Seguramente ninguno de estos tigres te vaya a matar inmediatamente, por lo que son Tigres de papel. Sin embargo, sí sufrimos el estrés asociado.

 

Uno de los mayores problemas de ello es que en el pasado, con tan sólo acercarse a donde veíamos el tigre y verificar que no estaba, era suficiente para relajarse. Hoy en día eso es muy complicado. Los problemas en el trabajo o familiares no desaparecen de un día para otro, por ejemplo. Esto hace que estemos continuamente estresados, aunque sean pequeñas amenazas, y no somos capaces de relajarnos. Al final ese estrés conlleva efectos secundarios dañinos a largo plazo como insomnio, cansancio permanente, irritabilidad, ataques de ansiedad, etc.

 

Volviendo al libro, éste nos recomienda varias opciones para mejorar nuestra situación y volver a esa zona de relajación tan necesaria. Si en tu vida sufres de estrés permanente, quizá sea buena idea leerte el libro para hacerte una idea de los diferentes métodos que te propone. También puedes seguir leyendo este post en el cual voy a incidir en una de las técnicas, el círculo de control.

 

Desde mi punto de vista, de entre todas las opciones que se presentan en el libro, la que más puede hacer por ti es el círculo de control. No es una idea novedosa, ya que aparece en el libro de “7 hábitos de gente altamente efectiva” y, aunque le tenga un gran aprecio a Stephen Covey, la idea no es enteramente suya, es bastante más antigua. Quizás una de las primeras referencias se deban a los estoicos, un grupo de gente con un pensamiento muy interesante que trataba de enseñar a la gente a vivir y que, principalmente, buscaban la tranquilidad de espíritu (algo bastante útil si estás constantemente estresado).

 

Una de las ideas principales que transmitían los estoicos es que existían tres tipos de sucesos. Aquellos que dependían completamente de ti mismo, aquellos que dependen parcialmente de ti mismo y aquellos sobre los que no tienes ningún control. Para ellos no tendría sentido preocuparse por aquello que no tienes ningún control, ya que no puedes hacer nada al respecto. Desgraciadamente, esto es algo que hacemos continuamente, quitándonos fuerzas para actuar en lo que sí depende de nosotros, es decir, en nuestro círculo de control.

 

La clave está en enfocar nuestra energía en aquellos sucesos en los que podemos influir. Al hacerlo, veremos cómo poco a poco podemos conseguir que nuestra vida mejore. Para empezar, nos permitirá cambiar la forma de sentirnos. De sentir que somos un barco a la deriva a sentir que somos el capitán del barco, el capitán de nuestro destino. Si bien sabemos que no existen los milagros, pasito a pasito nos acercaremos a aquello que nos hayamos propuesto alcanzar. Es importante hacer notar que debemos marcarnos objetivos que dependan de nosotros mismos. Por ejemplo, en el campo del fitness, no tiene sentido ponernos como objetivo ganar una carrera de 5 kilómetros. En este caso, nuestro objetivo debería ser bajar nuestro tiempo o diseñar un plan de entrenamiento y seguirlo.

 

Con este cambio de mentalidad tenemos que analizar nuestra vida actual, ver qué aspectos queremos cambiar para mejor y trazar un plan realista con acciones que nosotros podamos hacer para obtenerlo. Gracias al poder del círculo de control, movemos nuestra mente de la zona reactiva, culpando a otros de nuestros problemas o fracasos, a la zona proactiva, donde reconocemos que tenemos problemas, que hay cosas por mejorar pero que lo intentamos hacer cada día. Es una herramienta que da resultados. En mi caso me ha funcionado en gran medida y lo sigue haciendo, a pesar que de vez en cuando me sigo preocupando por cosas que escapan a mi control.

 

Hay muchos ámbitos en los que aplicar el círculo de control puede mejorar nuestra vida y las de alrededor.

 

En el ámbito financiero, he tenido amigos con problemas de dinero, estando prácticamente siempre en descubierto, culpando a la crisis y sus sueldos precarios por su situación. Sin embargo, el tabaco, la bebida, sus suscripciones a Netflix, Amazon Prime, el cine, etc. nunca fueron la causa de sus problemas. Esta gente nunca sabía en qué se le iba el dinero, pero nunca se plantearon anotar sus gastos diarios para saber en qué se fundían el sueldo mes a mes y ver cómo cambiar su situación.

 

En el ámbito de la salud también ocurre. Bastante gente culpa a la tiroides de tener sobrepeso, cuando comían dulces y comida basura casi todos los días, sin pisar un gimnasio ni en sus sueños. Sin embargo, quizá si hubieran tratado de aprender acerca de nutrición para mejorar su alimentación y andar algo cada día, en vez de usar el coche para todo, estarían en mucha mejor situación.

 

También hay otros preocupados por la política y los recortes que nunca han ido a manifestaciones. También otros atrapados en sus trabajos pero nunca se han planteado mejorar sus habilidades para seguir ascendiendo o tratar de hacer algo que les gustara más.

 

Hay muchas más cosas de las que creemos en las cuales podemos influir y darle una vuelta de 180º a nuestra vida. El círculo del control es una de ellas, ir haciendo crecer poco a poco nuestras habilidades y nuestros conocimientos para tomar mejores decisiones y mejorar nuestra vida. Tampoco os voy a engañar, no es fácil. A mi me ha tomado muchos años descubrirlo e ir avanzando poco a poco, con infinidad de altibajos en el camino. Por eso tenemos que plantearnos objetivos asequibles, que dependan únicamente de nosotros.

 

Es importante que dependan únicamente de nosotros porque nos permite sentir que somos dueños de nuestro destino. Para ello voy a tomarme a mí como ejemplo.

Uno de mis objetivos a largo plazo es ser capaz de poder teletrabajar para una empresa extranjera. Para ello, es importante que siga avanzando profesionalmente y pueda comunicar mis ideas de manera efectiva en inglés. En resumen, debo ser capaz de convencer a la gente en un idioma en el cual no soy nativo de que mis ideas son las mejores.

 

En este punto tengo dos opciones: asumir que siempre he sido tímido, que siempre que he hablado en público lo he hecho fatal y que nunca nadie me ha prestado atención y, por lo tanto,pensar que es una tontería plantearme algo así y que mejor haría buscandome otra cosa o conformándome con lo que tengo; o bien, salir de mi zona de confort, forzándome a hablar en público para mejorar. Para ello debo buscar qué opciones pueden resultarme más interesantes y marcarme objetivos que sólo dependan de mí mismo.

 

En mi caso me he decantado por inscribirme a un club de hablar en público llamado Toastmasters donde debo tomar diferentes roles que me hacen hablar en frente de la gente, además de realizar una pequeña presentación cada cierto tiempo. No puedo ponerme como objetivo hacerlo bien, porque el resultado no depende de mí, pero puedo dedicarle media hora todos los días a ensayar y aprender cómo mejorar.

 

La práctica y la perseverancia hacen al maestro. Paralelamente, también uso parte de mi tiempo libre en leer libros que me permitan entender mejor a los grandes vendedores y qué métodos utilizaban para vender. Es cierto que hay veces que me encanta practicar y otros en los que mi motivación está por los suelos y que sólo me querría tirar en el sofá a perder el tiempo, pero sé que si quiero lograr mi objetivo, depende de mí, lo cual me da fuerzas para perseverar.

 

Volviendo al tema principal. ¿Qué hacer si no veis salida a vuestra situación? En este caso, lo mejor que podéis hacer es buscar un hueco en vuestra agenda donde podáis estar solos y tranquilos, coger un papel y un boli e ir apuntando todos los problemas que tengáis en orden descendente, seguramente el que primero se os venga a la mente sea el más importante. Tras ello iremos cogiendo uno a uno y analizarlo para ver qué podemos hacer para revertir la situación. Vamos a analizar el problema que tenía antes de escribir este post:

 

Problema: No tengo ni idea de qué escribir para este post.

Analisis:

¿Es necesario que escriba el post? Si, escribir sobre frugalidad, autoayuda y paleo me permite reforzar los comportamientos que yo quiero en mí, haciendo que tome mejores decisiones con menor esfuerzo.

¿Tras el frío, ventoso y lluvioso día de hoy tengo ganas de escribir? No.

¿Tengo algo de creatividad para ayudarme a escribir? No.

¿Quejarme del tiempo y de lo agotado que estoy mejorará mi situación? No.

¿Gastaré mi tiempo y el de la gente que me rodea quejándome de ello? No.

¿Descansar un rato en el sofá hará que luego tenga ganas de ponerme a escribir? Quizás, pero seguramente se me alargue el descanso, que ya nos conocemos.

 

¿Hay alguna técnica que me permita mejor mi estado y me permita escribir el post? Sí, coge papel y empieza a escribir tonterías, con algo de suerte recordarás que te gusta escribir y dejarás de escribir tonterías para decir cosas más interesantes.

 

Pues a por ello entonces.

Y aunque en la versión publicada el post empieza de manera diferente, esto es lo primero que tenía escrito: “No se muy bien cómo enfocar este post, así que voy soltando ideas hasta que salga algo aceptable. Suerte.”

 

Espero que el círculo de control os ayude a ser más frugales. Si poco a poco vas aumentando tus habilidades, reducirás la necesidad de pagar a profesionales para solucionar tus problemas y podrás lidiar mejor con las emergencias de la vida. Esto también sirve con tus amigos, les podrás ayudar si necesitan ayuda y viceversa. También tiene el efecto secundario añadido que te aumentará tu auto-confianza, lo que a su vez mejorará tu círculo de control, en una retro-alimentación muy placentera. Para finalizar incluyo una cita de Brian Tracy sobre el mismo asunto:

 

“Develop an attitude of gratitude, and give thanks for everything that happens to you, knowing that every step forward is a step toward achieving something bigger and better than your current situation.”

 

Básicamente, viene a decir que desarrolles una actitud de gratitud y des las gracias por todo aquello que te suceda, sabiendo que cada paso hacia adelante es un paso hacia alcanzar algo más grande y mejor que tu situación actual.

 

Los cambios se hacen paso a paso, un poco día a día y cuando eches la vista atrás, te asombraras de tus logros.