El otro día, mientras Miss Paleo revisaba mi texto sobre los planes de pensiones para asegurarse que no me dejaba ningún acento por el camino, me hizo un comentario. ¿Qué es un etf? La verdad es que es algo bastante largo de explicar si se quiere que la otra persona lo entienda perfectamente, por lo que este post sirve de respuesta a esa pregunta.

Seguramente muchos de nosotros hemos oído las palabras bolsa, acción, broker… con anterioridad, pero a veces no sabemos muy bien a qué se refieren, aunque sabemos que están todas relacionadas con el dinero.

Simplificando bastante podemos decir que la bolsa es una organización que da a sus miembros las herramientas necesarias para comprar o vender acciones. Una acción representa una pequeña parte de una compañía. En teoría, si la compañía va bien, la acción valdrá más dinero y si la compañía va mal, seguramente valga menos dinero. Por ejemplo, nosotros podríamos comprar una acción de Ferrari y así podríamos decir a nuestros amigos que somos dueños de una pequeña parte de la mítica marca de automóviles italiana. En caso de hacerlo, técnicamente hablando, pasarías a ser un accionista de Ferrari.

Seguramente también habremos oído hablar de la palabra dividendos. No está estrictamente relacionado con un ETF, pero es interesante incluirlo para saber a que se refiere. Para entenderlo bien hay que saber que, cada cierto tiempo, las empresas deciden repartir una parte de sus beneficios con sus accionistas. La otra parte la suelen invertir para crecer. En función del número de acciones que tengas, te repartirán más o menos dinero. Ese dinero que reparten, se llama dividendos.

Volviendo al tema que nos ocupa, ya sabemos qué es la bolsa, qué es una acción y qué es un dividendo. Ahora vamos al siguiente palabro: índice bursátil. Como ya hemos visto anteriormente, teóricamente el valor de una acción representa lo bien o mal que lo está haciendo una compañía. Ahora, imaginemos que queremos saber cómo de bien lo está haciendo un conjunto de empresas y le ponemos un nombre molón. Pues ya tenemos nuestro índice. Muchos de nosotros hemos oído hablar del IBEX35. Pues ahora sabemos que se trata de un Índice bursátil de 35 empresas que cotizan en España y que suele utilizarse para saber si España va bien… o no.

Ahora, imaginemos que queremos lanzar un producto que trata de replicar la rentabilidad de un índice bursátil. Es decir, en vez de comprar acciones de empresas de forma individual, las queremos en el mismo porcentaje que el índice. Este producto es el que normalmente se conoce como ETF.

Con el paso del tiempo se han creado infinidad de índices bursátiles con fines muy variados, por lo que antes de decantarse por comprar uno es esencial saber qué se compra. En general, la documentación de cada ETF suele ofrecer el número de empresas que lo compone, su división por sectores y países. También es importante saber la comisión que se nos aplica para poder decidir si el producto es interesante o no.

En general, las grandes ventajas de un ETF es que nos permite diversificar mucho nuestra inversión y las comisiones suelen ser muy bajas porque solo se busca replicar el índice. Para añadir complejidad a todo este asunto, se han creado ETF de muchos tipos. Por ejemplo, hay ETF que en vez de tener empresas tienen empresas del sector inmobiliario o bonos. Por lo tanto, vuelvo a incidir en la necesidad de saber que estamos comprando antes de hacer nada.

Imaginemos ahora que queremos comprar un ETF. Ya hemos localizado el qué queremos y sólo nos queda averiguar cómo hacerlo. Dar respuesta a esto siendo Europeos es bastante más complicado que en Estados Unidos. En el otro lado del mundo, la recomendación general es hacerte una cuenta con Vanguard y comprarlo directamente a ellos. Seguramente, nosotros no podamos comprar los fondos directamente por lo que tendremos que acudir a un intermediario, es decir, un broker.

Afortunadamente, el panorama ha mejorado mucho al respecto y ahora tenemos varios broker interesantes cuando se trata de invertir en España. En mi caso, me decanté en su momento por DeGiro ya que ofrecía las comisiones más bajas del mercado. Una vez estemos seguros de que el ETF que queramos sea ofrecido por el broker, no queda más que abrirse una cuenta con él y comprarlo. Si tenéis curiosidad, yo me suelo decantar por los ETFs ofrecidos por Amundi ya que suelen ser buenos productos con unas comisiones razonables.

Espero que ahora ya entendáis mejor qué es un ETF y cómo podéis utilizarlos para mejorar vuestras inversiones. Antes de irme, voy a aprovechar para incidir en un punto que siempre me parece peligroso. Muchas veces he leído gente que afirma que invertir en este producto es seguro porque siempre se revalorizan al alza. Tened en cuenta que eso sólo se aplica a Estados Unidos y sólo con los datos que existen hasta la fecha. Si tenéis curiosidad, podéis mirar el índice bursátil de referencia en Japón, Nikkei, cuyo máximo histórico se alcanzó en 1989, hace 30 años.

En resumen, nadie sabe qué puede pasar en un futuro. Antes de creeros lo que dice alguien por internet, contrastadlo y aplicad el sentido común. Seguid los sabios consejos del libro “El hombre más rico de Babilonia” de George S. Clason y os irá bien.