Alicia en el país de las maravillas es un libro que contiene muchas perlas de sabiduría. El que inspira este post es una perla que ocurre cuando Alicia se encuentra en un cruce de caminos y le pregunta a Gato de Cheshire qué camino es el correcto. Él le responde que a dónde se dirige. Alicia no lo sabe, por lo que Gato de Cheshire, al final, le dice lo siguiente “Si no sabes donde vas, poco importa el camino que tomes.”

Dicha frase puede aplicarse perfectamente a nuestra vida. Muchas veces yo mismo he sentido que soy un barco a la deriva. Me acuerdo perfectamente de una temporada de un altísimo estrés en el trabajo. Al llegar a casa, estaba tan agotado que solía pedir una pizza a domicilio. A pesar de que quería estar físicamente atractivo nunca llegué a plantearme un plan o una estrategia para lograrlo. Eso hacía que mi deseo de descansar y olvidar mi día de hoy tuviera mucha más fuerza que cocinar algo más saludable para cenar. Y ya si eso mañana seguro que irá mejor. Evidentemente eso no ocurrió.

Esto se puede aplicar a muchas facetas de nuestras vidas, donde el piloto automático toma el control y nosotros le hacemos caso como zombies, sin plantearnos nada más. Eso no es un problema si tienes bien entrenado a tu piloto automático, pero raramente es así. Un estudio de la universidad de Cornell estimó que un estadounidense medio toma unas 35.000 decisiones al dia, muchas de ellas de manera vagamente consciente. Quizás tú seas un súper-humano y puedas decidir de manera consciente todas ellas. En mi caso sé que no es así, por lo que si quiero lograr aquello que me proponga, tengo que entrenar mi piloto automático para tomar aquellas decisiones que quiero.

Uno de los problemas que nos enfrentamos aquí es que, muchas veces, lo que queremos a largo plazo o como aspiraciones abstractas, no suele coincidir con lo que queremos o deseamos a corto plazo. Por eso es interesante ver cuáles son las estrategias más comunes a la hora de tomar decisiones (siempre según el estudio de Cornell). Todos hemos utilizado una mezcla de todas ellas, pero dependiendo de tu personalidad quizás tengas una mayor tendencia a utilizar unas sobre las demás.

  1. Impulsiva: Eliges sin pensar, guiado por tu instinto. Un buen ejemplo de esto son las personas que cambian de móvil cada 6 meses porque han pasado por delante de una tienda y han visto que tiene la pantalla más grande.
  2. Conformidad: Eliges para hacer feliz a los que te rodean. El mejor ejemplo de esto es cuando tu cliente te pide algo que sabes que es una tontería que sólo te hace perder el tiempo, pero aún así lo haces porque prefieres tenerlo contento.
  3. Delegar: tratas de que otra persona en la que confías elija por ti. Podríamos utilizarla cuando vamos a cenar con los amigos y preferimos que uno de ellos elija el sitio.
  4. Evitación o desviación. Tratas de evitar tomar la decisión ya sea ignorándola o postergándola. En mi caso no me gusta en absoluto llamar por telefono, asi que siempre lo voy postergando hasta que no me queda más remedio.
  5. Equilibrio. Analizas la decisión a tomar tratando de evaluar sus ventajas y desventajas, para así tomar la mejor decisión posible. Por ejemplo, analizando la mejor ruta senderista para hacer con tus amigos (si está cerca o lejos, si hay mucho desnivel o es más sencilla, etc. )
  6. Priorización y Reflexión. Priorizar tu energía, pensamiento y esfuerzo en aquellas decisiones que tendrán un mayor impacto a largo plazo en tu vida. Una decisión así podría ser si estudiar en la universidad o no.

Hay que tener en cuenta también que nuestro estado de ánimo afecta a nuestras decisiones. Probablemente te hayan dicho que nunca tomes decisiones triste o enfadado ya que puedes arrepentirte después. La verdad es que en esos estados somos más impulsivos y menos racionales. Un gran ejemplo de esto es que mucha gente tiende a comprar más cuando están tristes, ya que así esperan llenar ese vacío que sienten. El problema es que luego descubren todo el dinero que se han gastado, generalmente en tonterías, y se arrepienten.

Cuando queremos tomar una decisión, hemos de tratar de ser más bien racionales a impulsivos ya que analizaremos mejor si realmente nos beneficia o no. También creo que hay dos tipos de decisiones: las que son fáciles de saber si nos benefician y las que no. Tomemos por ejemplo elegir el desayuno. Podemos optar por un revuelto de champiñones o un muffin de chocolate. A priori, podemos asegurar que si quieres seguir una dieta saludable deberías optar por el revuelto. Otras decisiones, como el cambiar de trabajo, pueden ser mucho más complicadas y tienen muchas más variables. Esto hace que toda ayuda a facilitarnos la toma de decisiones en nuestra vida y en nuestro dia a dia sea bienvenida. Cuando tenemos una idea o un plan para nuestra vida, tenemos más información de si una decisión parece buena o mala a priori.

Volviendo a mi ejemplo anterior de la pizza:, si estoy tan cansado que no puedo ni cocinar, en vez de una pizza me hubiera ido mejor yendo al chino al volver a casa y pedirme un arroz tres delicias acompañado de una ternera con bambú y setas chinas. Por un precio parecido a la pizza, tendría comida para dos días y sería algo más saludable y saciante. Aunque al final en este caso, estaría cambiando una decisión mala para mis objetivos (estar saludable) a una mediocre. La mejor opción, y la que sigo ahora mismo, sería dedicar una tarde o mañana a cocinar toda mi comida por adelantado, por lo que solo sería coger un tupper y calentar.

Ya hemos visto que uno de los grandes motivos por los que debes planificar tu vida es que, en general, te ayuda a tomar decisiones más acordes a tus objetivos a medio y largo plazo. Al principio tendremos que poner más esfuerzo, especialmente si queremos romper un hábito, pero a la larga resultará natural y no requerirá un gran esfuerzo, ya que habremos cambiado un viejo hábito por uno nuevo y mejor

Otro de los grandes motivos por los que debes planificar tu vida es que te permite sentir que tienes el control, que no eres un barco a la deriva. A pesar de que Hollywood nos haya metido en la cabeza que todo se consigue a base de sprints, la vida es más bien una maratón. Cada día, paso a paso, o más bien decisión a decisión, te acerca a conseguir aquello que realmente quieres. Pero para acercarte a aquello que quieres primero debes de saber qué es. En ese aspecto, planificar tu vida te permite saber qué es lo que quieres en verdad y tomar acciones en ese camino. En futuros post explicaré mi estrategia para planificar mi vida y ponerme metas que me acercan a mi objetivo.