Recuerdo que, cuando tenía 3 años, a la hora del recreo nos daban un vaso de leche para almorzar. A mí no me gustaba la leche y todos los días montaba un circo en el colegio por ello. A la maestra, en ese momento, se le ocurrió que sería buena idea añadirle cacao en polvo para ver si así me la tomaba. Mi madre, dispuesta a probar cualquier cosa para que yo comiera más alimentos, compró un bote de Cola Cao y lo llevó al día siguiente para que se le añadiera a mi vasito de leche. Evidentemente, aquel vasito marrón, lleno de cacao y azúcar, me encantó. La hora del almuerzo dejó de ser un drama y muchos compañeros de clase empezaron a pedir su leche con el preciado cacao. Y ya en casa, pasó a ser mi desayuno (y muchas veces mi cena) durante muchísimos años.

Ahora echo la vista atrás y me doy cuenta de que mi cuerpo, desde bien pequeña, era muy sabio. Mi tolerancia a los lácteos es más bien escasa y, sin embargo, ha sido al comenzar mi vida paleo cuando me he dado cuenta de ello. Cuando vivía con mis padres, todos los días tomaba un par de vasos de leche, ya fuera con cacao en polvo o café. Como mi comida favorita era (y sigue siendo) el queso, prácticamente todas las noches tomaba alguna cuña, o me hacía un bocadillo de queso para merendar, o pedía una loncha en mi pechuga de pollo o mi filete de carne… Vamos, que me atiborraba de lácteos todas las semanas. 

Con este panorama, ahora comprendo muy bien por qué siempre tenía sinusitis y ababa utilizando un spray nasal de agua de mar día sí y día también, hasta que mi nariz se irritaba y lo tenía que dejar. Años más tarde me diagnosticaron rinitis crónica, pasando a formar parte de una población cada vez más creciente con enfermedades crónicas diagnosticadas. Mi acné adolescente me ha acompañado durante muchísimos años de mi vida adulta, muchos de esos granos provocados por el azúcar de la leche. Y también, durante mucho tiempo, me pasaba temporadas con dolor estomacal sin saber nunca a qué era debido. Como en mi casa siempre me han considerado mala comedora, me lo achacaban a un hipotético miedo a engordar, o una excusa mala para no comer. 

Escribiendo esto pienso que, quizá, me habría ahorrado muchos problemas de salud si aquel primer vasito de leche con cacao nunca hubiera tenido lugar. Es por esto, y por la cantidad de años que el Cola Cao con galletas fue mi desayuno, que tenía muchísimas ganas de escribir esta entrada y ver qué era exactamente lo que todas las mañanas le metía a mi cuerpo. Así que hoy vamos a comparar el mítico desayuno de niños y adolescentes de cacao en polvo con galletas con unas tortitas de harina de coco y kéfir.

Cola Cao con 4 galletas del tipo María

Cuando yo era pequeña, los nutricionistas siempre recomendaban empezar el día con un buen desayuno, fieles a aquél dicho de “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. Además, como base de desayuno saludable para niños, su recomendación eran cereales, por el aporte de hidratos para que los niños pudiéramos funcionar, leche por su aporte de calcio y azúcar, para alimentar nuestro cerebro. La cantidad de despropósitos juntos es inmensa y, sin embargo, era lo que la mayoría de padres seguían a pies juntillas para hacer “las cosas bien”. Hoy en día, todavía son muchos los nutricionistas poco actualizados que siguen con estas recomendaciones y, por tanto, padres que les dan a sus hijos desayunos poco adecuados.

El Cola Cao con galletas ha sido la base de desayuno de muchísimos hogares españoles. No solamente eso, sino que es lo que se sigue ofreciendo en hoteles o campamentos como desayuno infantil. La recomendación para preparar un buen vaso o taza es poner 2 cucharadas de cacao en polvo y añadir 200ml de leche, normalmente desnatada. Ésta va a ser la receta que utilizaremos para realizar el análisis comparativo.

Antes de comenzar el análisis, quiero hacer un repaso rápido de cuales son los ingredientes del cacao en polvo, en orden de porcentaje: azúcar, cacao desgrasado en polvo, crema de cereal kola-malteado (harina de trigo, extracto de malta de cebada, aroma natural: extracto de nuez de cola), sales minerales (calcio y fósforo), aromas, sal.

Como vemos, el primer ingrediente no es el cacao, es el azúcar, por lo que no empezamos muy bien. Sinazucar.org tiene en su infografía una imagen que me gustaría compartir ya que la considero muy instructiva.

Por su parte, los ingredientes de las galletas comerciales del tipo “María” son los siguientes: harina de trigo (74,3%), azúcar, grasa de palma, jarabe de glucosa y fructosa, suero de leche en polvo, gasificantes (bicarbonatos sódico y amónico), sal, emulgentes (lecitina de soja y lecitina de girasol), agente de tratamiento de la harina (metabisulfito de sodio) y aroma. Tal y como vimos en el post que trataba sobre el etiquetado, han utilizado el “truco” de desglosar el edulcorante en azúcar y jarabe. 

Pasemos ahora a los valores nutricionales del tradicional desayuno:

Tortitas de harina de coco y kéfir

Una de las cosas que he descubierto en estos últimos años es que me gusta experimentar con la comida. ¡Quién me iba a decir hace un tiempo que me iba a convertir en una cocinillas! Así que algo que estoy haciendo ahora es procurar utilizar más el kéfir y no simplemente beberlo por las mañanas. Si hay postres y múltiples platos que utilizan yogur, ¿por qué no kéfir?

En este caso, lo que estoy haciendo es sustituir la leche de coco por kéfir. Cuando probé la receta original, me costó mucho trabajar la masa. La leche de coco a temperatura ambiente es sólida, a no ser que haga mucho calor, por lo que los ingredientes solamente se mezclan bien si se calientan. Como esta receta lleva huevo, no me gusta juntarlo con otros ingredientes calientes ya que el huevo se cocina. En cambio, si para esta receta se utiliza la leche de toda la vida, la mezcla de tortitas se hace sin problemas. Como ya sabéis cuál es mi historia con los lácteos, decidí cambiarlo por kéfir.

Tortitas de harina de coco y kéfir

Tiempo de preparación5 min
Tiempo de cocción10 min
Tiempo total15 min
Plato: Desayuno
Cocina: Paleo
Keyword: harina de coco, kéfir, paleo, tortita
Raciones: 2
Calorías: 301kcal
Autor: Miss Paleo

Equipment

  • Bol
  • Sartén

Ingredientes

  • 50 g harina de coco
  • 60 ml kéfir
  • 2 huevos medianos
  • 1 pizca levadura en polvo
  • 2 cda aceite de coco

Elaboración paso a paso

  • Mezclar todos los ingredientes, excepto el aceite, y remover hasta que esté bien integrado.
  • Calentamos un poco de aceite de coco en una sartén antiadherente.
  • Echar una cucharada de la mezcla a la sartén. Dar la vuelta tras unos 45 segundos.
  • Repetir el proceso hasta completar una cucharada de aceite de coco por persona.

Notas

Se puede utilizar aceite de oliva para esta receta, pero ya que la harina es de coco, me gusta seguir utilizando este alimento.
Con esta receta salen unas 4 tortitas grandes o 6 si te gustan más pequeñas.
Se puede añadir más kéfir para obtener una masa tipo crepe en lugar de tortita.

Resultado de la comparación

Como vemos en los gráficos, el desayuno más tradicional tiene la típica proporción de ser alta en carbohidratos y baja en grasas, mientras que las tortitas se destacan por ser justamente lo contrario. El principal problema en el desayuno típico es que estos carbohidratos son, en su gran mayoría, azúcar, y el azúcar no nos aporta ningún tipo de nutriente ni beneficio.

Si bien es cierto que el cacao en polvo aporta más vitaminas y minerales que nuestras tortitas, el precio que hay que pagar es demasiado alto por culpa del azúcar. Además, estos nutrientes no los aporta la planta del cacao en sí, sino que son aditivos que se le han añadido a este producto ultraprocesado. Personalmente, prefiero comerme un buen plato de espinacas con un filete de ternera y asegurarmente de esta manera un buen aporte de hierro, calcio y otras muchas vitaminas y minerales.

Las galletas, por su parte, son bastante prescindibles ya que aportan una gran cantidad de calorías (25kcal por galleta) para no aportar prácticamente nada. Éste es un claro ejemplo de lo que son las calorías vacías. Y yo no sé vosotros, pero a mí 4 galletas me sabe realmente a poco y acababa comiendo entre 6 y 8 galletas en el desayuno para notarme llena. Realmente le estaba haciendo un flaco favor a mi cuerpo.

En Comparativa de desayuno (Parte II), ya estuvimos hablando sobre el kéfir, y Mr Frugal ha escrito un post muy interesante sobre él, así que aquí no me extenderé más hablando de sus beneficios y únicamente diré que cada vez me gusta utilizarlo más en mis recetas.

La harina de coco, por su parte, es una harina algo complicada de trabajar ya que absorbe mucho más que una harina normal. Se obtiene de la pulpa del coco y, por tanto, nos aporta una serie de beneficios derivados del fruto del que viene la harina. Una de sus características es su poder saciante al ser rica en grasas, aunque también aporta proteína y, sobre todo, fibra. Si queréis más información sobre sus beneficios, podéis leer este artículo  y su continuación.

El desayuno de tortitas de harina de coco y kéfir me gusta tomarlo los domingos, cuando tengo tiempo de preparar un desayuno lleno de sabor que puedo disfrutar con la compañía de Mr Frugal. La ventaja de estas tortitas es que se pueden acompañar de lo que quieras: fruta, miel, cacao, crema de anarcados… Las tortitas dejan la puerta abierta para que podamos echar a volar la imaginación y disfrutemos realmente de un buen desayuno libre de azúcares, calorías vacías y ultraprocesados.