Nuestra vida es algo muy importante. Sólo tenemos una. Para algunos esta frase es la excusa ideal para vivir al día, disfrutando cada momento sin pensar en las consecuencias. Carpe diem. ¿Se consigue así una felicidad duradera? La verdad es que para mí, no. Para mí es sólo una forma de engañarse, esperando el siguiente momento para escapar de una realidad que quizá no es como siempre la soñamos.

Lo bueno es que cambiar esa realidad depende en gran parte de nosotros, de tomar la responsabilidad de nuestras acciones y avanzar día a día como personas. El problema radica muchas veces en que no sabemos qué es aquello que realmente queremos. Las influencias externas como la familia, los amigos, los vecinos, las películas, el qué dirán, etc. tienen un gran poder sobre nosotros. No hay nada más triste que dedicar gran parte de tu vida para lograr algo que no es lo que tú realmente deseas.

Pero… ¿cómo podemos descubrir aquello que realmente deseamos? Y más importante, ¿cómo podemos planificar nuestra vida para lograrlo? Hay varias opciones para hacerlo. La que hoy voy a detallar en paleofrugal es como yo planifico mi vida.

Parte 1: Requisitos

Vamos a empezar con el método Mr. Frugal para planificar mi vida con todo aquello que debemos tener en cuenta. El aspecto primordial es descubrir durante el proceso qué es aquello que realmente queremos. Por lo tanto, hay que encontrar una habitación tranquila, sin interrupciones, donde podamos estar un par de horas al menos.

En dicha habitación es primordial el poder estar tranquilos, cómodos, sin interrupciones. Si tienes móvil, es un buen momento para practicar la desconexión tecnológica y ponerlo en modo avión. También es importante tener material de escritura, papel y boli suficiente. Podría hacerse con un ordenador o una tablet, tan solo asegúrate de no tener internet para no distraerte.

Si sabes que es imposible que estés tranquilo en tu casa, otra buena opción es irse a una cafetería y disfrutar de un té o café mientras sigues el resto de los pasos. También puedes aprovechar para recordar tu etapa de estudiante y acudir a una biblioteca.

Parte 2: Visión a 10 años

Ahora que ya estamos tranquilos, sin nadie que nos interrumpa, es momento de dejar volar nuestra imaginación, vaciar la mente y pensar, visualizar, escuchar o sentir cómo nos gustaría que fuera nuestra vida de aquí a 10 años.

Conforme vayan surgiendo las ideas o deseos los iremos poniendo sobre papel. No hace falta escribirlas, si te sientes más cómodo puedes dibujarlas o garabatearlas. No tengas vergüenza alguna por lo que pongas, es sólo para ti. Es sólo un reflejo de lo que se te pasa por la mente.

Puedes imaginar la casa en la que te gustaría vivir, describir el estilo de vida que te gustaría tener, escuchar las conversaciones que tendrías con tu familia o tus amigos, sentir cuál crees que te gustaría que fuera tu trabajo ideal, etc.

No hay realmente un límite de tiempo. De hecho, es posible que necesites varias sesiones para acabar con algo que te convenza. Recuerdo que la primera vez que lo hice necesité unas 8 horas en total, repartido en varios días. Si eres como era yo por aquel entonces, no estás acostumbrado a pensar a largo plazo. Las preguntas que te estás haciendo nunca habrás sabido muy bien cómo responderlas. Por ello me llevó bastante tiempo. 

Si no sabes muy bien cómo empezar, una manera sencilla es haciéndose preguntas acerca de nosotros. Por ejemplo, que nos gusta hacer en nuestro tiempo libre. Podéis abrir el siguiente enlace: https://www.isabelcorell.com/8-preguntas-para-descubrir-que-te-apasiona-en-la-vida/ donde hay varias ideas sobre que puedes preguntarte.

Parte 3: Visión a 5 años

Esta parte es similar a la anterior. La diferencia es que si bien en la anterior dejábamos volar la imaginación, en esta usamos nuestra visión a 10 años para tratar de ver cómo deberíamos ser de aquí a 5 años, para que nuestra visión a 10 años se cumpla.

Esto nos permite ir sabiendo qué cosas debemos de ajustar o mejorar para lograr tener la vida que queremos. Al tener un tiempo menor, nos permite tener un punto medio entre nuestra vida de ensueño y nuestro punto de partida actual.

Parte 4: Visión a 1 año.

En esta parte de cómo me planifico mi vida, imagino cómo debería ser de aquí a un año para poder lograr ser la persona que quiero ser de aquí a 5 años. Esta parte es clave porque me permite saber qué hábitos debo cambiar o mejorar para lograr ser aquello que quiero ser.

Con ello puedo planificarme qué objetivos debo conseguir o qué rutinas debo modificar en mi día a día. Sin embargo, marcarse objetivos o modificar las rutinas no es el objetivo en este punto. La parte importante de estos pasos es tener una guía de cómo quiero que sea mi vida a largo plazo. Mediante este proceso sabré qué es importante para mi y qué no lo es, lo cuál es muy necesario para el siguiente punto.

Cita walt disney sobre sueños

Walt Disney te motiva a seguir con sus sabias palabras.

Parte 5: Descubrir tu misión en la vida

Muchas organizaciones tienen una misión. Podemos entenderla como aquello para lo que han sido creadas, aquello que les motiva día a día a seguir perseverando en sus objetivos. Cuando hablamos de la misión en tu vida, nos referimos a cómo queremos ser durante nuestra vida. Qué principios nos motivan a levantarnos día a día y a tratar de dar lo mejor de nosotros mismos. En principio, podemos considerar nuestra misión personal como una forma resumida de nuestra visión.

Es un tema complejo, por lo que a continuación muestro mi misión personal, tal y como la he redactado.

“Quiero tener una vida llena donde la felicidad y la salud tengan un lugar primordial. Quiero ser proactivo y constante con mi vida y mis decisiones. Quiero ser capaz de transmitir alegría y ayudar a las personas que conozco en mi día a día. También quiero seguir aprendiendo sobre mi profesión, mi cuerpo y mi entorno para que me ayuden a alcanzar mis objetivos.”

Es normal que la misión vaya cambiando con el tiempo, ya que nuestra vida lo irá haciendo también. Si tenéis problemas, aquí hay un artículo muy interesante y detallado al respecto de las misiones personales, que os pueden ayudar mucho: https://jordisanchez.info/mision-personal/

Parte 6: Descubrir tus roles como persona

En esta parte ya sabemos qué queremos ser y tenemos una misión que nos motiva y que guía nuestro camino. En esa misión deben de ser identificables todos aquellos roles que te importan como persona. Por ejemplo, si tienes hijos tu labor como padre será importante para ti, pero eso no implica descuidar otros aspectos como a tu pareja, trabajo, tus amigos o hobbies.

Cuando lo hice por primera vez tenía los siguientes roles: Individuo, Profesional, Pareja, Deportista, Chef, Amigo, Familiar. Con el paso del tiempo descubrí que en mi caso funcionaba mejor con roles más genéricos con los que los reduje a tres: Individuo, Aprendiz, Social. En tu caso dependerá de si prefieres roles mucho más concretos, para así asegurarte de que no te olvidas de nada, o más abstractos.

Una vez identificados nuestros roles les asignaremos una frase que nos ayude a guiar nuestras acciones en cada uno de ellos. Podemos optar por describir por qué dicho rol es importante para nosotros o como una frase que encapsule lo que quiero de dicho rol. Estos son los que yo tengo:

Individuo: Quiero ser tenaz y proactivo en mi vida. Tomar las decisiones sobre ella y comprometerme a todo lo que me proponga.

Aprendiz: Mi vida debe ser un constante aprendizaje. Hay muchas facetas en las que puedo mejorar y debo ser ambicioso e inconformista. No debería haber un día en el que no aprenda nada nuevo.

Social: Quiero ser una persona que transmita optimismo y felicidad. Una persona enérgica y activa, pero también que escuche y entienda a las demás personas.

Como podéis ver, todos tienen relación con mi misión personal. 

Parte 7: Asignar metas a cada uno de tus roles 

En este punto ya sabemos aquello que nos motiva todos los días para tratar de ser mejor. Tenemos nuestra misión personal y nuestra visión de cómo queremos ser de aquí a un año. El siguiente paso es ir asignando pequeñas metas a cada uno de nuestros roles que nos acerquen a nuestro objetivo. No tiene por qué ser una lista detallada para todo el año, podemos ir ajustándolo según lo consideremos adecuado. Por ejemplo, al principio podemos hacerlo semana a semana y luego pasar mes a mes.

Volviendo a mis roles como individuo, uno de mis objetivos es hacer la contabilidad diaria y mensual del hogar. Tener en cuenta los objetivos a medio y largo plazo para adaptar la estrategia financiera. 

Llevar la contabilidad diaria hace que no tenga que dedicarle más de un minuto al día para apuntar gastos, lo cual facilita enormemente la contabilidad mensual. La contabilidad mensual me permite saber cuánto he gastado cada mes por lo que puedo ajustarme el cinturón si veo que me he excedido con los gastos. O tal vez no tenga problema con ese exceso de gasto porque no impacta mis objetivos financieros a medio y largo plazo. Siempre con la ayuda de mi fiel kakebo.

Mi consejo al principio es intentar en la medida de lo posible que los objetivos dependen de ti mismo y, más que ponerle números, tratar de asignarles un espacio de tiempo. Por ejemplo, si queremos perder peso, es más interesante tener como objetivo salir a pasear 10 minutos al día que simplemente decir: perder 1 kilo.

Parte 8: Trabajar en ellos sin frustrarse, poco a poco

Una vez hecho todas las partes anteriores, queda lo más complicado y lo más divertido. Trabajar día a día en ellos, para lograr ser aquello que hemos soñado. No esperes resultados muy rápido, ni te mates a trabajar en ellos un único día a la semana. La vida es una maratón y aquellos que llegan a meta son los que persisten. Si persistes, notarás cambios que te motivarán a seguir adelante.

Hay gente que cada semana escribe sus pensamientos sobre los objetivos que se plantearon y cómo les ha ido tratando de alcanzarlos. Creo que si al principio tienes problemas para lograrlos, te puede ayudar mucho. Está comprobado que aparte de sentirte mejor, llevar un diario te hace tener más motivación para alcanzar aquello que hayas escrito.

Parte 9: Analizar y repetir cada año

En la vida ocurren muchas cosas, algunas buenas y algunas malas. Es algo natural que la vida y nuestros pensamientos cambien. Por ello es de esperar que tras un año introduzcamos cambios en nuestras visiones. A lo mejor hay cosas que han ido más rápidas de lo esperado y otras menos.

Si te ha funcionado y has notado cambios positivos en tu vida, es importante que vuelvas a pasar por todo el proceso de nuevo. Quizás, antes de empezar deberías revisar todo aquello que escribiste el año pasado y ver cómo te ha ido. Seguro que te sorprendes.

Conclusiones

No hay un tiempo bueno o malo para hacer este proceso. En mi caso, prefiero hacerla a finales de agosto o principios de septiembre, ya que el verano ha terminado y empieza un nuevo curso. No es que esté estudiando en la universidad o algo así, sino que desde siempre en julio y agosto eran los meses de descanso y en septiembre se volvía a empezar.

Sobre el proceso en sí, es el que a mí más me ha ayudado a lograr aquello que me he propuesto. Está inspirado en gran medida en el libro de 7 hábitos de gente altamente efectiva. Si no lo has leído, es un libro muy recomendable que me cambió la vida. Puedes leer más sobre en el post que le dediqué. Enlace aquí

Y ahora te animo a que apliques el método y nos cuentes tu experiencia.