Hoy quiero seguir hablando de algo que me encanta: los frugalhacks paleo. Básicamente, se trata de alimentos paleo que resultan muy beneficiosos para nuestro organismo, con el añadido de ser muy baratos o que requieren de muy poco tiempo. El de hoy es un gran conocido en nuestras cocinas. Hoy toca hablar del ajo.

El ajo se utiliza desde tiempos inmemoriales como remedio natural. Los faraones egipcios se los daban a los constructores de las pirámides para que se mantuvieran sanos y fuertes. También se consumía en los ejércitos de la antigua roma como antiséptico y vigorizante. Sigue leyendo para saber qué beneficios nos aporta el ajo y cómo consumirlo.

¿Qué beneficios nos aporta el ajo?

El ajo nos aporta muchos beneficios a nuestro organismo, ya que tiene gran cantidad de  componentes activos. De entre todo ellos, el más beneficioso para mí es la alicina. La alicina es un compuesto azufrado que resulta de la conversión de la alilina. Dicha conversión se produce cuando se fractura, corta o machaca el ajo. Dicho componente es más potente cuando el ajo se consume crudo.

Una búsqueda rápida en internet te puede devolver cientos de páginas que desgranan infinitos beneficios del ajo. Hablando desde mi propia experiencia y desde la gente de alrededor el ajo nos aporta dos grandes beneficios:

1- Da muy buen sabor a las comidas si no se utiliza en exceso

2- Mejora el sistema inmunológico y es un gran antibiótico natural

Aunque podría hablar largo y tendido sobre el ajo en la cocina, prefiero centrarme en los beneficios que aporta el ajo en mi salud. Desde siempre, he tenido la garganta débil. Esto quiere decir que en otoño e invierno era relativamente frecuente para mí estar resfriado y tener dolores de garganta, dificultándome hablar y comer.

Al principio solía ir con mi madre al médico y nos acaba recetando un jarabe junto con unas medicinas para aliviar los síntomas. Generalmente tras empezar a tomarlo me encontraba mejor, pero solía recaer con cierta frecuencia, cada dos semanas o al mes siguiente. Al final, tras varios años así y la cada vez mayor dificultad de ir al médico dejé de ir. 

He de decir que mis síntomas y dolores de garganta con o sin jarabes no variaba mucho, quizás tardaba un poco más en mejorar pero al final se acababa pasando, para recaer unas semanas después. La mayor diferencia es que cuando empezaba a notar los síntomas me tomaba un frenadol y si era afortunado me libraba. Era a lo que estaba acostumbrado.

Todo esto cambió un día que Miss Paleo me recomendó, a instancias de un amigo suyo, cambiar el frenadol por una infusión de ajo machacado con canela. He de decir que las primeras veces lo hice con más escepticismo que convencimiento, pero me funcionó. Me alejaba los dolores de garganta y no me resfriaba. Desde entonces, siempre que noto o presiento que voy a resfriarme me hago la infusión y me levanto perfecto. Evidentemente, empecé a investigar el motivo.

El ajo, gracias entre otras cosas a la alicina, es un potente antibiótico natural. Dicho componente es capaz de bloquear dos enzimas implicadas en el metabolismo de parásitos amebianos, bacterias, hongos y otros virus. Por lo tanto al consumir ajo estamos ayudando al sistema inmune a combatir posibles infecciones.

Otro de los motivos por los que me ayuda tanto el ajo es que hace sudar. El sudor es beneficioso ya que eliminas toxinas del cuerpo y, en este caso, ayuda a combatir infecciones. Cabe decir que, en este caso, es preferible tomarlo a la noche.

Consejos para el consumo del ajo

Hay muchas formas de consumir ajos, ya sea en guisos, estofados, sofritos, currys, etc. Aquí me voy a centrar en aquellas formas para potenciar sus beneficios.

Mi método preferido es machacar 5 o 6 dientes de ajo y hervirlos a fuego suave durante unos 15 minutos con una cucharadita de canela en polvo. El líquido, sin filtrar, lo bebemos tranquilamente. Es ideal para tomarla antes de acostarnos. La canela hace que el sabor sea más agradable a parte de aportar otros muchos beneficios, que seguramente tengan su propia entrada en frugalhack.

El segundo método lo prefiero durante el día. Básicamente consiste en coger un diente de ajo y picarlo muy finamente. Tras ello, lo ponemos en un vaso con agua, removemos y para dentro. Es preferible masticar los trozos de ajo para potenciar, todavía más, la creación de acilina. Puedes hacerlo sin agua, pero soy incapaz de comerme un ajo crudo. Este método tiene la ventaja de que no necesitamos cocinar el ajo, con lo que en teoría hará más efecto en el cuerpo.

¿Por qué lo considero un frugalhack?

En mi caso lo considero un frugalhack porque el ajo se ha convertido en un remedio casero genérico cuando no me encuentro bien. En el pasado, me hubiera tomado un frenadol (o varios). Ahora tan sólo tengo que machacar unos ajos, hervirlos y beberlos. Teniendo en cuenta que me funcionan mejor y son más baratos, es una manera muy sencilla de mejorar mi salud.

El ajo también tiene la ventaja de tener menos efectos secundarios, siempre y cuando no nos excedamos con su consumo. Si nos excedemos, los efectos secundarios serán desagradables para la gente de nuestro alrededor, ya sea mediante mal aliento o sudor con olor a ajo.

Ahora que vuelve la temporada de frío, lluvias y resfriados, es un buen momento de acordarse de este frugalhack e incluirlo en nuestros hábitos. Tu salud y tu bolsillo lo notarán.