El otro día estaba buscando información sobre la vida y la dieta paleo cuando me topé con una noticia muy curiosa: la dieta Paleo no existe. Como podéis imaginar, teniendo el sobrenombre de Miss Paleo y siendo yo una persona curiosa, no pude resistirme a entrar a leer esta polémica entrada.

Lo que el artículo viene a decir es que, en la época del Paleolítico, no existía una única dieta sino muchas diferentes y bien variadas. Había poblados donde consumían gran cantidad de carbohidratos y otros donde su consumo era bastante menor. ¿Tiene entonces razón el artículo al declarar que la dieta Paleo no existe?

¿La dieta Paleo no existe? 

La dieta Paleo sí existe en la actualidad, aunque evidentemente no será la misma que seguían nuestros ancestros paleolíticos. Francamente, creo que hay que ser muy inocente para pensar que nuestros antepasados tomaban aguacate y aceite de coco a diario, independientemente de la época del año y de la localización.

Lo cierto es que los paleolíticos comían lo que cazaban y recolectaban, por lo que su alimentación dependía del clima y del lugar en el que se encontraran. Esto se puede ver claramente en las tribus ancestrales. La alimentación de los Inut es muy rica en grasa mientras que las de los Masai lo es más en carbohidratos.

Conforme más nos acercamos a los polos, más difícil es encontrar vegetación y, por lo tanto, más complicado es poder alimentarse de verduras, tubérculos o fruta. Estas tribus deben alimentarse de grasa y proteína animal, en detrimento de los carbohidratos. 

Ejemplos de Tribus Ancestrales y su alimentación

La isla de Kitava es un buen ejemplo de tribu que ha mantenido su alimentación ancestral con el paso del tiempo. Kitava se encuentra en el Océano Pacífico, en una isla de Papua Nueva Guinea, muy cerca del Ecuador. Su dieta se basa, principalmente, en tubérculos, fruta, pescado y coco. No consumen lácteos, cereales, alcohol, azúcar, té y café.

Los macronutrientes típicos de los kitavanos son los siguientes: 10% proteína, 20% grasa y 70% carbohidratos. Tal y como hemos visto anteriormente, conforme nos acercamos al Ecuador, mayor es el consumo de carbohidratos. Su dieta es tal, que se realizó un estudio  para concluir que la naturaleza de sus alimentos son los causantes de la ausencia de obesidad y enfermedad cardiovascular.

La isla japonesa de Okinawa, en el Trópico de Cáncer, es otro buen ejemplo de dieta ancestral. Además, esta región cuenta con una población muy longeva, con ancianos centenarios bien documentados y estudiados. 

Lo que hace especial a este lugar es su particular dieta, muy diferente de la del resto de Japón. Mientras los demás habitantes del país basan gran parte de su alimentación en el arroz, los habitantes de Okinawa lo basan en el boniato morado. Aproximadamente, en los años 50, el 70% de las calorías consumidas era mediante este tubérculo. 

Los habitantes de Okinawa no consumen lácteos, y su consumo de cereales con respecto al resto de japoneses es bastante menor. Su dieta es densa nutricionalmente con perpetua restricción calórica. Curiosamente, a mediados de los 60 comenzaron a cambiar su alimentación, incrementando el consumo de arroz y cereales y su esperanza de vida se redujo.

La dieta Okinawa es muy interesante y da para escribir un artículo sobre ella. Por el momento, podéis seguir informándoos en los siguientes enlaces: características de la comida de Okinawa, restricción calórica, dieta Okinawa e implicaciones en la salud.

La última tribu que vamos a analizar es la de los Inuit, en pleno Polo Norte. Lo que más destaca es su altísimo porcentaje de grasa, que puede llegar hasta el 75% de su dieta. El consumo de carbohidratos se reduce a menos de 5%, muy por debajo de las dietas vistas anteriormente.

Las grasas son provenientes de pescados y animales marinos como focas, principalmente. Su ratio Omega 3/Omega 6 está bien proporcionado, al contrario de lo que sucede en las dietas modernas.

Al igual que ha sucedido con los habitantes de Okinawa, en los años 60 se produjo un cambio en su alimentación, añadiendo carbohidratos refinados y azúcar, originando un incremento en enfermedades cardíacas y obesidad.

¿Qué es entonces lo que estas dietas ancestrales tienen en común?¿Qué podemos decir que es la dieta Paleo?

¿Qué tienen en común las dietas ancestrales y qué es la dieta Paleo?

Todas estas dietas de tribus ancestrales que hemos estado observando anteriormente tienen características en común. La primera es que se basan en comida real, alimentos que se pueden obtener mediante la caza, pesca, cultivo o recolección. No existen los ultraprocesados ni los cereales o azúcares refinados.

Consumen alimentos locales y orgánicos. Los animales son alimentados mediante pasto y los peces son de aguas salvajes y no de piscifactorías. Las grasas son naturales, obtenidas mediante los animales, frutos secos, etc. No existen las grasas trans y el consumo de lácteos es inexistente. 

Los hidratos son, principalmente, de frutas, verduras y tubérculos. En el caso de los habitantes de Okinawa, destaca el escaso consumo de arroz frente al resto de habitantes japoneses, así como la prácticamente inexistencia del consumo de trigo.

Todas estas tribus ancestrales están adaptadas al entorno en el que viven y se alimentan acorde a él. Esto quiere decir que están consumiendo los alimentos para los cuales están genéticamente adaptados.

Rob Wolf define la dieta Paleo como “la manera más saludable en la que se puede comer porque es la única aproximación nutricional que trabaja a favor de nuestra genética para ayudarnos a mantenernos esbeltos, fuertes y energéticos”.

La dieta Paleo es, simplemente, un régimen alimenticio que consiste en ingerir aquellos alimentos para los cuales el ser humano está genéticamente adaptado. Es una dieta que recibe muchos nombres, como ancestral, primal, evolutiva… mediante la cual recibimos los nutrientes gracias a los alimentos que le son naturales a nuestro organismo. 

Conclusión

Como ya hemos visto, no existe, ni existió, una única dieta Paleolítica. Tal y como hemos visto al analizar a las tribus ancestrales, su dieta depende de su localización y de su adaptación al medio.

Cuando hablamos de la Dieta Paleo lo que estamos haciendo en realidad es alimentar el cuerpo de la manera para la que está adaptado, mediante alimentos que cumplen unas cuantas características:

  • Son comida real.
  • Consumo de alimentos locales.
  • Priorización de frutas, verduras y tubérculos.
  • Animales alimentados de pasto y, en el caso de los peces, pescado salvaje.
  • No consumir lácteos, azúcares ni cereales.
  • Consumo de grasas naturales, como los frutos secos o la propia de los animales.

Por lo tanto, si queremos ser coherentes con nuestra genética, estos principios de la Dieta Paleo nos pueden ayudar a estar en el buen camino. 

No te preguntes si algo es Paleo. Pregúntate si lo que vas a comer te beneficia o te perjudica.