Ir a trabajar en bicicleta puede suponer todo un reto para cualquiera que se lo plantee. Nuestro primer pensamiento suele ser lidiar con el tráfico y la inseguridad que eso representa. Tras ello pensamos en el sudor y en que podemos oler mal el resto del día. Solo al final nos damos cuenta de las innumerables ventajas, tanto físicas como monetarias, que nos representa ir a trabajar en bicicleta. Por eso, tras bastantes años de pedaleo, os puedo dar unos buenos consejos para ir a trabajar en bicicleta.

Desde mi punto de vista, nada hay más importante que mi propia vida. Por ello, el tema de la seguridad en la bicicleta es primordial para mí. Pedaleo desde que tengo uso de razón y sigo aquí. ¿Tengo acaso algún súper poder? Lo dudo muchísimo. Tan solo trato de aplicar el sentido común y seguir una serie de recomendaciones.

Consejos sobre seguridad

El más importante de todos es la precaución/prevención y mantenerse siempre alerta. La prevención es necesaria ya que somos el eslabón más débil del tráfico. No tengas miedo en reducir tu velocidad si con eso evitas una situación peligrosa. Mantenerse alerta ayuda a reaccionar rápido ante los imprevistos que tenemos en la carretera.

Por ejemplo, cuando iba en bicicleta en Valencia había un carril bici junto con coches aparcados al lado. Cuando un conductor quería entrar al garaje tenía que atravesar el carril bici. Al haber coches aparcados al lado la visibilidad era mala. En vez de confiar en que el conductor haga bien su trabajo y se acerque despacio, es mejor reducir la velocidad al ver un coche con el intermitente puesto y esperar a ver qué hace. En caso de que entre a un garaje, hacer contacto visual con el conductor antes de cruzar. Tardaba algo más en llegar, pero siempre lo hacía sin una visita al hospital.

El siguiente consejo más importante sería usar el sentido común. Asegurarnos de que somos perfectamente visibles a una buena distancia. Ya sea mediante el uso de materiales reflectantes y luces led. Para la luz led trasera, debería ser mínimo de 100 Lúmenes. 

El uso del casco es importante, especialmente en ciudades. Una caída tonta en bicicleta (incluso en reposo) puede acabar con tu cabeza chocando con un bordillo. No es nada con casco, pero sin él puedes acabar en una silla de ruedas el resto de tu vida.

También es importante evitar las distracciones. No te pongas música ni revises los whatsapp mientras pedaleas. Tu atención debe estar centrada en la carretera y los ruidos que te rodean. Tampoco es necesario pegarse a la bici de delante como si fueras en pelotón en el tour de Francia. Dejar un margen de seguridad te permite tener más tiempo de reacción.

Señaliza también tus movimientos, especialmente si son extraños. Me ha pasado varias veces que un ciclista decide detenerse en mitad del carril bici para responder un whatsapp, sin avisar y sin mirar atrás, como si no hubiera nadie más que él en el mundo.

Para finalizar esta parte, es importante revisar el estado de la bicicleta regularmente. Hacerle una inspección anual en una tienda especializada y revisar el estado de las ruedas cada cierto tiempo. En mi caso, suelo hacer la inspección cada 9 meses, ya que la distancia de mi casa es considerable. 

Consejos sobre higiene

Este es otro tema complejo. Nadie quiere estar al lado de alguien que huele mal, y más si vas a pasar muchas horas a su lado. Hay varias alternativas para evitar oler mal tras ir en bici.

La más interesante es siempre llevar una marcha muy relajada en la bicicleta que nos impida sudar o, por lo menos, nos impida sudar a chorros. Al llegar a la oficina, con un par de toallitas húmedas y una camisa o polo limpio es más que suficiente. Si, en tu caso, llevas todas tus cosas en una mochila y te suda mucho la espalda, tu mejor opción es pasarte a las alforjas, dejando que la espalda respire.

Si tu viaje es más largo o vives en una ciudad más húmeda tienes otras alternativas. La mejor es darse una ducha nada más llegar al trabajo y ponerse ropa limpia. No todos tenemos la suerte de tener duchas en el trabajo, por lo que puede ser interesante ver si hay gimnasios en los alrededores que nos permitan ducharnos por una tarifa reducida. O, mejor todavía, ir en bici, entrenar y luego ducharse con la confianza que da saber que ya has entrenado.

Consejos para empezar

Empezar un nuevo hábito es siempre un reto, por eso lo ideal es marcarse metas alcanzables. Si nunca has ido en bicicleta durante mucho tiempo, no esperes hacer 30 kilómetros el primer día.

Una de las mejores recomendaciones que me dieron es que, si empiezas a ir en bici al trabajo, haz el recorrido un día que no trabajes. Con ello te evitas el estrés de llegar tarde o perderte y sabes de primera mano qué se siente. También es un buen momento para calibrar si sudas mucho o poco y quizás viajar con ropa más fresca o ponerte alguna capa más.

Si tu tono físico es bajo, quizás lo mejor es que vayas alternando los días. Puedes ir en bicicleta lunes, miércoles y viernes. Así tus piernas descansan y se van fortaleciendo poco a poco. Si quieres mejorar tu cardio, puedes tratar de hacer otro deporte los días que descanses de la bicicleta.

Otra de las cosas que has de tener en cuenta es que has de sentirte cómodo en la bicicleta. Suele ser buena idea hacerse con guantes específicos de ciclismo y unas alforjas para evitarte el engorro de cargar la mochila a tu espalda durante todo el trayecto.

Consejos finales

Para terminar, aunque no lo he tratado, ir a trabajar en bicicleta tiene innumerables ventajas, tanto emocionales como físicas. Reduce el estrés ya que no tienes que lidiar con atascos, ahorras dinero porque la bicicleta no funciona con gasolina y las reparaciones son mucho más baratas. También mejora tu salud al hacer ejercicio y lo mejor de todo, es sostenible con el medio ambiente y tu bolsillo. Sobretodo, si quieres evitarte sorpresas desagradables, asegúrate comprar un buen candado en U como éste de KryptoniteLock con cable auxiliar para evitar robos.