En mi post anterior estuve hablando de varios mitos relacionados con el dinero. Uno de ellos es que hay gente que piensa que para invertir en bolsa hay que ser rico. A decir verdad, eso quizás fuera cierto en el pasado, pero con la proliferación de brokers online es cada vez menos cierto y, por ello, voy a compartir mi estrategia para invertir en bolsa si no contamos con mucho dinero y de forma sencilla.

Dicho esto voy a dividir este post en dos partes. El motivo es que voy a aprovechar para hablar un poco de mi filosofía de inversión y de ciertos conceptos que conviene conocer antes de “tirarse a la piscina”. Creo que esto es necesario ya que, si queremos invertir, me parece  conveniente saber qué hay detrás de mis decisiones y de los posibles riesgos que puedes correr.

Filosofía de Inversión

No os asustéis por la palabra filosofía, se refiere a una serie de conceptos y reglas que utilizo para guiar mis decisiones en caso de que tenga dudas respecto a la estrategia a seguir en determinado momento. Esta filosofía es muy similar a una filosofía boglehead. En caso de que no conozcáis de donde viene esa palabra, proviene del fundador de Vanguard, Jack Bogle. Podéis descubrir más en el foro de bogleheads haciendo click aquí.

1- Invierte solo en aquello que entiendas

Considero que es importante siempre saber aquello que hacemos, por ello mi primera regla es invertir en aquello que entiendas, ya sea en ladrillo, en plazas de garaje o, en mi caso, en bolsa.

En la bolsa hay varios tipos diferentes de activos, pero en nuestro caso solo nos van a interesar dos. El primero son las acciones y el segundo son los bonos. Podemos pensar en las acciones como pequeños trozos de una empresa, de la que pasamos a ser propietarios. Esas acciones podemos comprarlas, venderlas o mantenerlas indefinidamente en el tiempo (recibiendo dividendos en el proceso). Un bono viene a ser como un préstamo. Empresas y gobiernos necesitan financiarse y para ello piden cierto dinero prestado a cambio de devolverlo con interés. En este caso nosotros podemos prestar ese dinero y, al cabo del tiempo, recuperar ese dinero y el interés generado.

Por norma general, las acciones se consideran que tienen un riesgo mayor a los bonos. Por lo tanto, en nuestra cartera optamos por una combinación de ambos, dependiendo de nuestra tolerancia al riesgo, nuestro deseo de que se revalorice el dinero y de nuestros objetivos financieros.

2- Ten claro tus objetivos financieros a corto-medio-largo plazo

Todas las personas somos diferentes y, por ello, tenemos objetivos diferentes en nuestra vida. Por ello no es una buena idea invertir sin tener en cuenta aquello que queremos a corto, medio o largo plazo.

Si en tu caso estás planificando tu jubilación y tienes 30 años por delante, puedes asumir mucho más riesgo que alguien que se vaya a jubilar en 5 años. El motivo es que, si la bolsa baja mucho, en caso de tener 30 años por delante puedes recuperar lo perdido y seguramente multiplicarlo por mucho. En cambio, si solo te quedan 5, prefieres una estrategia más centrada en mantener el capital a costa de perder rentabilidad a largo plazo.

También depende mucho de tu situación financiera. Habréis oído decir que no debes invertir dinero que necesites. Esto suele referirse a que en caso de que tengamos una emergencia, como por ejemplo, reparar una caldera, no deberíamos recurrir a nuestras inversiones para pagarlo, deberíamos sacar el dinero de nuestro fondo de emergencia. Ese fondo suele ser unos 6 meses de gastos en una cuenta que podamos acceder fácilmente.

Una vez alcanzado ese punto, el dinero necesario se vuelve más difuso. Si, por ejemplo, sabes que vas a necesitar una gran cantidad de efectivo en el futuro próximo, ya que quieres comprar una casa, mejor que no inviertas ese dinero. Sin embargo, quizás puedas destinar una parte del ahorro mensual a pagar la futura casa y la otra a invertir a largo plazo.

3- Vive por debajo de tus posibilidades

Para poder tener dinero que invertir, hay que gastar menos de lo que se ingresa. Por ello, si nunca te queda dinero a fin de mes y quieres empezar a invertir, sólo tienes dos opciones: ganar más dinero o gastar menos dinero. Es así de simple decirlo, pero suele ser más complicado hacerlo.

4- Simplicidad

Me gusta seguir estrategias simples que sean fáciles de comprender y, una vez decididas, que no ocupen mucho de mi tiempo. Suelo tener una vida ajetreada y hay muchas cosas que prefiero antes que estar mirando noticias de finanzas o la situación política en determinados países y deducir así si mis inversiones son buenas o son malas. 

Muchas veces tendemos a pensar que, cuanto más complicada sea una estrategia, mejores resultados dará. Hay muchos expertos en hacerte creer eso, pero nada más alejado de la realidad. En mi caso, me decanto por invertir en ETFs, una serie de productos que tan sólo reproducen un índice bursátil con muy bajas comisiones. Podéis leer más sobre ellos en mi artículo sobre ETF

5- Diversificar

No es buena idea poner todos los huevos en el mismo cesto, ya que si se te caen se te rompen todos. Lo mismo pasa cuando invertimos: no es buena idea poner todo tu dinero a un único activo o a una única empresa ya que, en caso de perder, lo perderíamos todo.

En este caso, gracias a los ETFs podemos diversificar de manera muy sencilla. En nuestra estrategia, vamos a poder diversificar en empresas, sectores y geográficamente. A largo plazo es la estrategia más sensata, ya que no podemos predecir qué regiones del mundo crecerán en los próximos años o qué sectores pueden prácticamente desaparecer.

6- Invertir periódicamente

Al igual que no es bueno apostar todo tu dinero a un caballo, tampoco es sensato hacerlo en un momento determinado. Es mejor ir aportando una cantidad razonable todos los meses. Esta estrategia tan simple tiene innumerables ventajas, aunque solo voy a destacar las dos más importantes.

La primera es que gracias a invertir poco a poco, no necesitamos un gran capital inicial para empezar. La segunda es que reducimos en gran medida el componente emocional de nuestra inversión. No es lo mismo monitorear una gran inversión de 1200 euros que 12 pequeñas inversiones de 100 euros.

7- Mantener el rumbo

Cuando invertimos a largo plazo, lo más complicado es mantener la estrategia que nos hemos trazado y no quitar el dinero cuando el mercado dé un gran bajón. En nuestro caso, si nos hemos propuesto invertir 100 euros al mes durante 10 años, no deberíamos retirar nuestro dinero si a los 3 años hay una gran crisis, resultando en una gran pérdida de capital. Es mejor mantener el rumbo ya que, gracias a invertir periódicamente, esa bajada significa que todo está más barato y, por tanto, todo aquello que compremos se va a revalorizar más.

Esto también se aplica cuando leemos noticias. Que si el dólar va a perder mucho valor y que hay que comprar oro para protegerse. Otra noticia diciendo que la bolsa está en máximos históricos y lo que hay que hacer es retirar el dinero e invertirlo en propiedades, etc. 

Creo que solo es conveniente modificar o revisar el rumbo cuando nuestros objetivos financieros cambian. Un ejemplo de ello sería cuando decides que quieres comprarte una casa en el futuro, recibes una herencia con la que no contabas o tienes que mudarte profesionalmente.

8- Otras consideraciones adicionales

Hay otros puntos adicionales que podemos considerar a la hora de tomar decisiones sobre qué invertir. Por ejemplo, se suele hacer bastante hincapié en mantener los costes bajos y reducir los impuestos a pagar. 

Sobre mantener los costes bajos, si invertimos en ETFs y utilizamos un broker que no sea caro (como Degiro) no puede suponer ningún problema. Si bien Degiro es muy barato, tiene el inconveniente que no comparte datos con la Agencia Tributaria Española. Esto conlleva a tener que realizar más papeleos todos los años, sacrificando simplicidad.

Sobre los impuestos, pueden perjudicar el valor de nuestras inversiones a largo plazo. En el caso de España, lo mejor es invertir en ETFs de acumulación. Dichos ETFs en vez de repartir dividendos, los re-invierten en el propio ETF. Si queremos tener dividendos en nuestra cuenta (y pagar impuestos por ellos) entonces los ETFs serán de distribución.

Apuntes finales de la parte 1

Si habéis leído todo lo anterior, creo que comprenderéis mejor cómo invertir a largo plazo y hacerlo de una manera que nos beneficie y sin destinar mucho tiempo. Por supuesto, durante el camino tendremos altibajos y numerosas tentaciones nos harán re-evaluar nuestras decisiones.

En mi caso invierto en bolsa porque es el tipo de inversión con el que me siento más cómodo, ya que no requiere de un gran capital inicial ni de una gran inversión de tiempo. En la siguiente entrada hablaré de cómo configurar el portafolio y entraré en más detalles para saber cómo invertir en bolsa con poco dinero.