En uno de mis posts anteriores estuve hablando de varios mitos relacionados con el dinero. Uno de ellos es que hay gente que piensa que para invertir en bolsa hay que ser rico. Para desmentir ese mito empecé a escribir un portafolio que te permitía empezar con muy poco dinero. 

Conforme escribía, me di cuenta de que nunca había hablado de mi filosofía de inversión y de que nada sirve coger una parte sin entender el todo. Por ello, estuve hablando de los conceptos que hay detrás de mi estrategia de inversión. Si no lo habéis leído os lo recomiendo encarecidamente (podéis acceder a él haciendo click aqui). Lo siento, mi filosofía de inversión no incluye ninguna idea para pegar el pelotazo y hacerte rico en un mes, pero siguiendo los pasos quizás lo seas en 20 años… o en 10.

Distribución del portafolio

Una vez clara mi filosofía de inversión, el siguiente paso es concebir adecuadamente lo que llamamos portafolio. Portafolio es un conjunto de acciones o activos financieros en las cuales vamos a distribuir nuestro dinero. En nuestro caso, se va a componer de una lista de ETF y un porcentaje asociado a ellos. 

Siempre es complicado saber cómo distribuir adecuadamente el portafolio y mantenerlo a lo largo del tiempo. Prefiero simplificarlo eligiendo solo dos tipos de activos: acciones y bonos. Las acciones nos aportan una mayor rentabilidad a largo plazo, pero su valor no es estable, tendiendo a fuertes subidas o bajadas. Por otro lado, los bonos se revalorizan mucho menos, pero suelen ser mucho más estables.

Por lo tanto, si somos jóvenes, nos va a interesar tener un porcentaje de acciones alto y volvernos más conservadores con el tiempo, mediante la introducción de bonos. Se han propuesto varios porcentajes por edades, el más sencillo de aplicar es tener el mismo porcentaje de bonos que tu edad. Así por ejemplo si tienes 20 años, tendrás un 80% en acciones y un 20% en bonos. Podemos aumentar el porcentaje en bonos si tenemos más aversión al riesgo o disminuirlo si somos inversores más arriesgados. En mi caso, tengo una mayor tolerancia al riesgo, por lo que mi porcentaje de bonos es mi edad actual menos 10, redondeando al 0 o 5 más cercano. Esto me da un portafolio 80% acciones y 20% bonos.

Elegir los ETFs de nuestro portafolio

Una vez elegidos los porcentajes, es hora de elegir un ETF para acciones y otro para bonos. 

En el caso de las acciones, vamos a elegir un índice que replique gran parte del mercado mundial, con ello obtenemos una gran diversificación geográfica y sectorial. Tal y como funcionan los impuestos en españa, buscaremos un ETF de acumulación, el cual re-invierte automáticamente los dividendos. En mi caso, el que más me gusta es el Vanguard All World porque replica aproximadamente entre el 90-95% del mercado de acciones mundial. Además, incluye tanto mercados desarrollados como emergentes. Podéis acceder a su información en el siguiente enlace de justEtf.

En el caso de los bonos, queremos un índice que sea lo más seguro posible sin sacrificar demasiado la rentabilidad. Por ello, es importante que cotice en euros (para eliminar posibles riesgos por cambios de valor en las divisas). También debemos elegir si queremos un ETF que invierta en bonos de empresas o en bonos gubernamentales. En mi caso me decanto por los bonos gubernamentales, ya que si bien ofrecen algo menos de rentabilidad, son mucho más seguros y no están tan relacionados con el valor de las acciones como los bonos de empresas. En mi caso me decanto por el siguiente de vanguard, que podéis acceder a su información en el siguiente enlace de justEtf

Aplicación práctica y rebalanceos 

Ahora es el momento de poner en práctica lo aprendido y empezar a invertir. Lo ideal es aportar cada mes algo de dinero a nuestro broker y, cuando tengamos una cantidad aceptable de dinero, usarlo en comprar uno de nuestros 2 ETF. Has de tener en cuenta que, a día de hoy, el precio del primero está alrededor de 65 euros y el segundo de los 27, aunque aconsejaría reunir por lo menos unos 300 euros antes de efectuar una compra para minimizar los gastos.

La gente suele preferir primero comprar el ETF de acciones y, cuando tenga ya un capital algo grande, ir añadiendo paulatinamente los bonos. En nuestro caso, dado que queremos minimizar el número total de operaciones, lo más adecuado es calcular el porcentaje manualmente y comprar de aquel etf del cual más nos separemos de nuestro objetivo. Con el tiempo puedes ir depurando tu técnica.

Apuntes finales

Espero que este post os sea de ayuda si tienes dudas sobre cómo empezar a invertir y ver que se puede hacer por poco dinero. En mi caso, prefiero hacerlo yo mismo porque considero que, a la larga, merece la pena el tiempo invertido, ahorrando costes y aprendiendo del campo de la inversión.

En caso de que prefieras una alternativa todavía más simple, mi recomendación sería abrir un fondo en Indexa Capital. Básicamente es un fondo con ETF y costes muy bajos respecto a la competencia. Simplemente, les mandas tu dinero y ellos se encargan de todo.