Hoy quiero seguir hablando de algo que me encanta: los frugalhacks paleo. Básicamente, se trata de alimentos paleo que resultan muy beneficiosos para nuestro organismo, con el añadido de ser baratos, que requieren de muy poco tiempo y nos aportan grandes beneficios. Para muchos, el de hoy es un añadido muy reciente en nuestras cocinas. Hoy toca hablar del aceite de coco.

Si por algo destaca el aceite de coco es por su gran versatilidad, ya sea en la cocina o fuera de ella. Desde aceite para cocinar, hasta cremas hidratantes o tratamiento anti-hongos. Tiene múltiples usos y, por eso, espero que se convierta en vuestro nuevo frugal-hack paleo.

Desde niño, siempre he tenido fascinación por el coco porque su sabor era delicioso. Sin embargo, mi madre siempre me recordaba su alto contenido en grasa y que no había que excederse en su consumo. Con el paso de los años me fui olvidando de él hasta que, un día, intenté ampliar mi recetario con comida india y tailandesa. En aquel momento me asombró que no usaran aceite de oliva y empecé a investigar en internet sobre el aceite de coco, descubriendo que no era tan pernicioso como me habían hecho creer. Desde entonces, es raro que no haya aceite de coco en mi cocina o mi botiquín. Espero que, tras este artículo, también ocurra lo mismo en el vuestro.

¿Qué beneficios nos aporta el aceite de coco?

Beneficios al ingerirse

El aceite de coco contiene alrededor de un 92% de grasas saturadas, por lo que acostumbra a estar sólido a temperatura ambiente. Debido a su alto contenido en grasas saturadas, es muy estable cuando se cocina y no se oxida fácilmente. También por su gran cantidad en grasas saturadas se ha llegado a decir que el aceite de coco es veneno puro.

Sin embargo, a pesar de dicha mala reputación, se ha demostrado que el aceite de coco puede reducir los triglicéridos y el colesterol total, aumentando el llamado colesterol bueno en humanos. Dicho efecto es más visible si se utiliza el aceite de coco para sustituir aceites vegetales industriales como el aceite de soja o girasol. Por lo tanto, consumido con moderación, el aceite de coco es beneficioso para el corazón.

También hay que destacar que la ingesta de este aceite ayuda a la pérdida de grasa. Esto se debe en gran parte a que contienen triglicéridos de cadena media que ayudan a activar el metabolismo. Además, su consumo tiene un efecto saciante y estimula la producción de cuerpos cetónicos. Podéis leer más sobre esto en el artículo de Miss Paleo sobre macronutrientes.

Además de ayudarnos a adelgazar, el hecho de contener triglicéridos de cadena media y estimular la producción de cuerpos cetónicos, hace que el aceite de coco mejore nuestra función cerebral. A pesar de lo que se ha considerado, el combustible preferido del cerebro son las grasas saludables, por lo que suplementar puede resultar muy beneficioso. Uno de los testimonios que más me impactó fue el de la Dra. Mary Newport y su uso del aceite de coco para tratar el alzheimer de su marido. Puedes escuchar la siguiente conferencia en youtube para escuchar su testimonio y la ciencia detrás de ella.

El último beneficio que voy a nombrar del aceite de coco al ingerirse es que ayuda al sistema inmunológico. Esto es debido a que el ácido láurico es el ácido graso predominante de este aceite. El ácido láurico se encuentra también en la leche materna y se ha demostrado que es fundamental para el desarrollo del sistema inmunológico del bebé previniendo infecciones.

Otros Beneficios

Si optamos por sacar al aceite de coco de la cocina, hay que saber que tiene también innumerables usos que nos pueden ser muy útiles llegado el caso. En mi caso, uno de los usos más útiles que le encuentro es como hidratante natural. El aceite de coco es un potente hidratante y reparador, ya sea piel o cabello. Gracias al aceite de coco puedes decir adiós a las cremas hidratantes, acondicionadores,  a las cremas para después del sol y también a los protectores solares, ya que pueden llegar a bloquear un 20% de los rayos ultravioletas. De todos modos, si te expones al sol hazlo escalonadamente y con sentido común.

El segundo mejor uso para el aceite de coco es como antibacteriano. Yo soy muy dado a tener hongos en los pies y todavía  no he encontrado nada mejor que aplicarme un poco de aceite en las zonas problemáticas una vez secas, tras limpiar con agua y jabón. También puede aplicarse a pequeños cortes y heridas.

A Mis Paleo le encanta utilizar el aceite de coco como desmaquillante. Para ello, utiliza el aceite como una crema y lo aplica en aquellas zonas con maquillaje, con movimientos circulares suaves. Tras ello se aclara con agua caliente. Siempre me dice que es el mejor desmaquillante que ha probado nunca. Si bien es cierto que, en función de las capas que te hayas puesto, quizá necesites una segunda ronda.

Por último, aunque si bien no lo he utilizado debido a que requiere bastante tiempo, el aceite de coco puede utilizarse como enjuague bucal. Para ello se utiliza una técnica llamada oil pulling. Esta técnica consiste en introducir una cucharada de aceite de coco, esperar que se deshaga e irla pasando por todos los rincones de la boca, durante unos 10-20 minutos. Una vez terminado yo recomendaría escupirlo, aunque hay gente que prefiere tragárselo.. 

Consejos para la compra y consumo del aceite de coco

Hay muchas maneras de procesar el coco para convertirlo en aceite y no todas son recomendables. Por ello he creído conveniente crear una sección para recomendar cuál es el aceite de coco que se debe comprar y luego mis recomendaciones para su consumo.

Cuando vayamos a comprar aceite de coco, debemos de procurar que sea aceite de coco orgánico, virgen y prensado en frío. En caso de que tengamos que elegir, es crucial elegir uno virgen y prensado en frío. Esto nos asegura que el coco no se ha sometido a un proceso de refinamiento mediante calor que podría disminuir todos sus beneficios.También es posible que el aceite de coco se haya hidrogenado para hacerlo más sólido a altas temperaturas. En dicho caso, no se te ocurra comprarlo, los aceites hidrogenados son el auténtico veneno para el cuerpo y deben ser evitados a toda costa.

Para el consumo de aceite de coco nos puede presentar un reto a aquellos que nos hemos criado utilizando aceite de oliva para todo. He intentado hacer carne a la plancha con aceite de coco o alguna otra receta española y deja un gusto muy extraño en el plato. Hay gente que se acostumbra a ello pero yo soy incapaz. Por ello, lo mejor es utilizar aceite de coco para recetas internacionales, especialmente las asiáticas, donde el sabor del coco no se hace nada extraño.

Si no eres muy cocinitas pero quieres tomarlo igualmente, en ese caso puedes comerte una cucharada todos los días sin problemas. A mi me encanta el coco por lo que no me resulta un problema, pero hay gente que se le hace un mundo. En ese caso lo mejor es disolver esa cuchara en el café de la mañana ya que enmascara bastante bien el sabor.

Yo no recomendaría tomar más de una cucharada al día, ya que se trata de un aceite y, a pesar de sus innumerables beneficios, es altamente calórico. Evidentemente, depende mucho de tu caso particular. Por ejemplo, en el vídeo que he enlazado anteriormente de la Doctora Newport, le dió a su marido 7 cucharadas al día. En su caso, su marido sufría un estado muy grave de alzheimer por lo que el beneficio para el cerebro y la generación de cetonas era más importante que el resto. 

¿Por qué lo considero un frugalhack?

En mi caso lo considero un frugalhack porque en un solo producto nos encontramos que es a la vez bueno para el corazón, ayuda a adelgazar, bueno para el cerebro, mejora el sistema inmunitario, hidrata la piel y el cabello, es antibacteriano y desmaquillante. Además, tiene la ventaja de ser completamente natural y sin efectos secundarios de ningún tipo.

Si bien es cierto que no es el aceite más económico del mercado, debido a la pequeña cantidad que se utiliza cada vez, dura bastante tiempo en la cocina y en la despensa. Además, si lo usamos como crema hidratante, las buenas cremas no son especialmente baratas. En el caso del maquillaje, te ahorras los discos desmaquillantes, entre otras cosas.

Referencias