Hoy voy a hablaros de algo que me encanta. Es un ejercicio fácil de hacer y muy frugal (ya que dejarás de utilizar agua caliente para ducharte). Hoy quiero hablaros de los beneficios de exponerse al frío y cómo hacerlo gradualmente.

Hoy en día, para una gran parte de la sociedad, es habitual vivir en un ambiente sin estímulos térmicos. Cuando estamos en casa y hace frío ponemos la calefacción para estar agusto. En caso de ser verano y hacer calor ponemos el aire acondicionado. Cuando salimos a la calle, muchos lo hacen en coche, con su pequeño microclima. Si trabajas en una oficina o vas a comprar, las tiendas tienen reguladas sus temperaturas para que te pases el mayor tiempo posible en ellas. En este entorno tan gris, nuestro cuerpo no recibe ningún estímulo térmico tal y como sucedía con nuestros ancestros. Por ello, hoy voy a hablar de los innumerables beneficios de la exposición controlada al frío y cómo pueden mejorar tu vida.

Beneficios de la exposición al frío

Reduce el estrés

El estrés crónico es uno de los grandes problemas de las sociedades modernas. Puede estar causado por multitud de razones, seguramente la mayoría sean familiares o profesionales. Cuando exponemos el cuerpo al frío controlado nos volvemos más resistentes. Esto acostumbra al sistema nervioso a gestionar el estrés, aumentando las posibilidades de mantener la calma en momentos estresantes.

Mejora el sistema inmune

Al exponer el cuerpo al frío se incrementa el número de glóbulos blancos en sangre, que ayudan a combatir infecciones y otras enfermedades. Esto puede deberse a que el frío incrementa el ratio metabólico, lo cual estimula la respuesta inmune.

También mejora el sistema inmune mediante la hormesis. La hormesis consiste en dar al cuerpo pequeñas dosis controladas de estrés para entrenar al cuerpo, haciendo así que se vuelva más resistente. Por consiguiente, cuando nos exponemos al frío estamos realmente entrenando al cuerpo, volviéndose más resistente cuando lo necesitemos.

Mejora la atención

No cabe duda que cuando nos tomamos una ducha de agua fría nos sentimos más despiertos y nos quitamos de encima el sueño, mejor que un buen café. La exposición al frío contribuye a respirar de manera mucho más profunda permitiendo al cuerpo utilizar más oxígeno, ayudando al cerebro a concentrarse. 

Refuerza tu voluntad

Exponerse de manera voluntaria al frío y salir de la zona de confort es algo para lo que se necesita determinación. Por lo tanto, incorporar la rutina de salir de nuestra zona de confort todos los días ayuda a entrenar nuestra voluntad, con el potencial de mejorar muchas facetas de nuestra vida.

Pérdida de peso

La exposición al frío incrementa nuestro ratio metabólico, haciendo que quemar grasa resulte más sencillo. También estimula la generación de grasa parda, la cual resulta muy beneficioso si queremos perder grasa. Esto se debe a que este tipo de grasa quema grasa normal para generar calor y ayudar a mantener nuestra temperatura. Por lo tanto, al exponernos al frío estimulamos a nuestro cuerpo a quemar grasa.

Aumenta la producción de Norepinefrina

Ya hemos comentado con anterioridad que uno de los beneficios de la exposición al frío es que damos al cuerpo un estresante hormético. En este caso, la exposición al frío puede incrementar la producción de Norepinefrina entre 200 a 300 veces. 

Esto es muy interesante porque la Norepinefrina se dirige al cerebro aumentando nuestra atención, concentración, estado de ánimo, reduciendo el dolor y la inflamación. Este elemento reduce la inflamación bloqueando citoquinas inflamatorias como el TNF-alpha, un posible causante de muchas enfermedades del mundo moderno.

Cuándo y cómo exponerse gradualmente al frío

No hay ninguna regla escrita de cuándo exponerse al frío. Mi consejo sería evitarlo después de entrenar fuerza porque podríamos bloquear la ganancia muscular. Esto se debe a que después de entrenar los músculos se inflaman y crecen. Al bloquear la inflamación, bloquearemos la ganancia, algo que no queremos que ocurra.

Yo me suelo exponer al frío mediante una ducha con agua fría después de trabajar, ya que he descubierto que es la mejor manera para desconectar del trabajo y disfrutar de mi tiempo libre al máximo. Otras personas personas prefieren hacerlo a primera hora de la mañana, antes de desayunar, ya que la sensación de bienestar y el efecto de las endorfinas te acompañan todo el día. También podría ser una buena opción un rato antes de ir a dormir ya que ayuda a bajar la temperatura corporal lo cual puede conllevar a tener mejor sueño. Puedes ir probando para descubrir qué es lo que te sienta mejor en tu caso.

Sobre el cómo hay bastantes maneras. Si tienes la suerte de vivir en un clima frío es tan sencillo como salir de casa. Para el resto la manera más sencilla es mediante agua fría en la ducha. En este caso te ducharías como de costumbre pero antes de terminar irías moviendo gradualmente hacia el agua fría, en un punto en el cual te haga salir de tu zona de comfort pero sin hiperventilar. Se empezaría con 30 segundos incrementando el tiempo cada semana entre 15 a 30 segundos. Una vez lo tengamos bajo control hay otras maneras de mejorar nuestra exposición al frío, por ejemplo llenando un recipiente con agua y hielo y sumergiendo nuestras manos a pies durante un par de minutos.

Conclusiones

En mi caso llevo algo más de un par de meses expondiéndome al frío de manera controlada (aunque siempre me ha gustado el frío y me he expuesto de manera poco controlada con frecuencia) y ha sido una experiencia positiva que voy a continuar en el tiempo y espero poder nadar en un lago o en invierno próximamente.

Miss Paleo también empezó a exponerse al frío de manera controlada al mismo tiempo y ella ha notado que su rinitis crónica prácticamente no le molesta en absoluto. Esto puede deberse a que ha conseguido disminuir todavía más sus indicadores de inflamación.

Espero haberos animado a probarlo y si tenéis cualquier duda o sugerencia no dudéis en compartirlas por el blog.

Referencias